Escombros de Mi Gitana.

Escombros de Mi Gitana.

Famosos EN MARBELLA

Entramos en Mi Gitana, la casa reducida a escombros de Isabel Pantoja y Julián

Su nuevo propietario es un empresario británico, que ordenó demolerla por los okupas que se refugiaban en ella.

Amparo de la Gama

Las hojas amarillentas sobresalen entre los escombros de la mansión Mi gitana, mientras la pala de una grúa arrasa con todo el pasado del hogar más emblemático de Isabel Pantoja (61) y Julián Muñoz (68), que ahora solo es polvo. Menos el ala norte de el chalé, lugar donde la pareja recibía a su invitados y servía de espacio de ocio para las barbacoas y fiestas, tal como se muestra en el vídeo al que ha tenido acceso Jaleos.

Este periódico, de la mano de Gonzalo, el dueño de la empresa que está reduciendo a escombros el inmueble, hace un recorrido por la finca de más de 3.500 metros cuadros, que durante tantos años, fue el epicentro de todas las parábolas de la pareja durante el 'Caso Malaya'. Gonzalo Sánchez, entre risas, asegura a nuestro portal que: "Eh, para que lo sepáis! No hemos encontrado ni una bolsa de basura con pasta ehhh? Que quede claro. Todo esto estaba destrozado cuando hemos entrado. ¡Qué pena de casa!". Según informa la empresa de las excavadoras, al dueño de la propiedad le urgía la demolición de la casa por los okupas que se estaban metiendo. "Ahora allanado el terreno ya no hay opción de que se aloje gente en su interior. Solo nos han pedido que lo dejemos liso y que respetemos todos los árboles, sin podar ni uno. Después cuando terminemos, levantaremos de nuevo el muro y cuando obtengan permiso de construcción, que aún no nos lo han dado, se levantarán aquí dos casas".

El plan General de Ordenación Urbana del 86 por el que se rige el urbanismo en la ciudad, tras la paralización del PGOU por falsedad, contempla la edificabilidad de dos viviendas en esta parcela. Su nuevo propietario, un empresario británico dedicado a tecnología punta en Londres, quiere amortizarla como inversión. Según ha podido saber EL ESPAÑOL, el alquiler por un día en este mes de agosto en una casa similar a la de Mi Gitana oscila entre los 1300 euros. Una inversión en toda regla cuando la parcela se divida y se convierta en dos casas independientes.

Julián Muñoz vio su casa arrasada

Julián volvió a la exclusiva urbanización La Pera el martes. Acudió a comer a casa de unos amigos que tiene en este recinto y contempló como los 800 metros cuadrados construidos en los que vivió sus días de "vino y rosas" ya eran solo una polvareda oscura. La finca en la que vivió con Isabel Pantoja como pareja hasta que el 19 de julio de 2006 en que la Policía le detienes en el marco de la 'Operación Malaya', ya no era nada.

Muchos se preguntan lo que sintió al ver los escombros. Según su círculo más cercano lo que el expresó es: "Nada, y una inmensa tranquilidad de que ya con la caída del muro, no se siga hablando de la casa Mi gitana". Esa misma paz y sosiego han experimentado los vecinos de la zona. Una de las propietarias explicaba a Jaleos la alegría de que la casa haya dejado de existir. "No teníamos privacidad, Isabel, se quedó en la casa un año más que Julián y aquí no paraban de entrar y salir periodistas y gente que perturbaban nuestras vidas. Así que ahora, con las piscina llena de barro por el polvo de las obras, y los muebles enfangados estoy más feliz que nunca de que este tormento se haya acabado ya".

El exalcalde de Marbella, tal y como contó en exclusiva a Jaleos, vive actualmente a un escaso kilómetro de La Pera, justo en la urbanización Locrimar, en la vivienda de su hija Eloisa. El expolítico sigue paseando por esta zona de Nueva Andalucía, que tantos recuerdos le traen de su época de alcalde. Y en lo que si se le quedaron clavados los ojos es en el único trozo que queda intacto y no se ha derribado de la mansión: su cocinilla, donde él asaba los buenos entrecot y preparaba las jarras de sangría.

Hasta ayer viéndola a lo lejos, y desde el año 2009 el exedil no había vuelto a pisar la finca que compartió con la tonadillera. Ese otoño le pesa aún toneladas. Fue la mismísima Isabel la que le invitó a que abandonara las dependencias argumentándole que sabía que estaba con otra mujer y que se fuera. Se trataba de la ganadera Karina Pau con la que tampoco ya comparte abrazos ni pasión y su amor también se ha quedado enterrado entre las bambalinas de los establos.