ENLACE DE FELIPE Y JULIA

Ana Botín y Cucha Cabané, duelo de consuegras en la boda de la aristocracia empresarial

La madre del novio es la presidenta del Banco Santander, formada en EEUU y entregada a su trabajo desde muy joven, mientras que la madre de ella es consultora de Sothesby's y miembro del patronato de varias fundaciones, además de una 'socialité' fiel a las fiestas más exclusivas de Barcelona 

La familia Puig junto a Felipe Morenés, en una de las escasas fotografías públicas de los novios juntos.

La familia Puig junto a Felipe Morenés, en una de las escasas fotografías públicas de los novios juntos.

  1. Ana Patricia Botín
  2. Emilio Botín
  3. Bodas

Son dos estilos diferentes en mujeres parecidas. Una alta ejecutiva, presidenta de uno de los bancos más importantes del mundo, y una socialité consultora de Sothesby’s acostumbrada a asistir a las fiestas más exclusivas además de formar parte del patronato de numerosas fundaciones culturales. Dos mujeres de la alta sociedad del país que se convertirán en familia este sábado. Ana Botín (55 años) y Cucha Cabané acompañarán a sus hijos -Felipe Morenés (30) y Julia Puig (29)- en un de los días más importantes de sus vidas: el día de su boda.

Ana Botín es hija del fallecido banquero Emilio Botín y de Paloma O'Shea (80), marquesa de O'Shea. Con una mente privilegiada y una educación elitista, Botín empezó a trabajar con su familia en 1988. Antes, estudió en EEUU, donde asistió a clases Harvard aunque se graduó en Filadelfia, y trabajó durante siete años en JP Morgan, uno de los bancos más importantes al otro lado del Atlántico.

En 2005 y 2006 encabezó las listas del Finantial Times sobre las mujeres empresarias más importantes de Europa, y desde el fallecimiento de su padre, en septiembre de 2014, es la presidenta del Banco Santander. En 1983 se casó con Guillermo Morenés, con quien tiene tres hijos: Felipe, Javier y Pablo.

Ana Botín y su marido, Guillermo Morenés, en el funeral de Emilio Botín.

Ana Botín y su marido, Guillermo Morenés, en el funeral de Emilio Botín.

Morenés, un ingeniero agrónomo miembro de una aristocrática y acaudalada familia jerezana. La pareja suele organizar fiestas a las que acuden las más destacadas familias del país, como los March, los Macaya y los Puig. Grandes sagas que se conocen desde hace décadas y que comparten, además de grandes fortunas, su pasión por la discreción.

Por eso poco se sabe del enlace que este sábado unirá todavía más a dos de las familias más potentes del país. Felipe Morenés, el primogénito del matrimonio cántabro, se casa con Julia Puig, hija de uno de los herederos de los perfumistas catalanes. Y además de la novia, las madres serán el centro de atención.

El fallecido Emilio Botín y Paloma O

El fallecido Emilio Botín y Paloma O

A la elegancia distante de Botín se sumará la de su nueva consuegra, Cucha Cabané, algo mas desenfadada y juvenil. Con una piel casi siempre bronceada y una sonrisa perenne, esta consultora de Sotheby’s, licenciada en Ciencias de la Información por la Autònoma de Barcelona, es asidua a las mejores fiestas de la capital catalana.

Clienta de Santa Eulalia y Tot-Hom, las dos mejores tiendas de ropa de la ciudad y posiblemente del país, a cuyos desfiles y celebraciones acude puntual,, Cabané es una socialité en toda regla. Elegantes, simpática, rica y discreta. Es además miembro del patronato de fundaciones varias, como la del Macba, donde es tesorero su marido, Mariano Puig (se hace llamar Marian para distinguirse de su padre, Mariano, uno de los cuatro hijos de Antonio Puig, fundador de una de las empresas perfumistas más importante del mundo).

Cabané también forma parte de la Fundación del Gran Teatre del Liceu. Su marido es uno de los nietos del fundador de Puig, empresa que comercializa perfumes tanto de grandes marcas (Ricci, Carolina Herrera) como de famosos (Shakira, Antonio Banderas...), aunque él es el presidente de Isdin, empresa farmacéutica que nada tiene que ver con el imperio familiar.

Felipe y Julia se conocieron de niños y fue hace poco cuando retomaron la relación y la convirtieron en algo sólido. Fue a finales de 2014, meses después de que Morenés abandonara a su novia (estaban a punto de casarse) Fiorina Benveniste-Schuler, una diseñadora suiza con la que llevaba siete años. "Puig!!!!", escribía Felipe en una bonita foto de Julia en Facebook. El resto de la historia es un clásico que desemboca en boda, este sábado en Santander, en una celebración que empieza el viernes 16 y termina el domingo 18, algo muy habitual cuando la boda se celebra en un lugar en el que no vive la mayoría de invitados.

Las familias, se ha contado ya varias veces, se quedaron muy sorprendidas al conocer los amoríos de la pareja. Una sorpresa encantadora, puesto que se unían dos dinastías amigas. Los jóvenes llevan poco tiempo saliendo pero eso no ha impedido que intimaran con sus nuevas familias.

Mariano Puig, su mujer y sus hijas (Andrea y Julia) ríen junto a otros familiares.

Mariano Puig, su mujer y sus hijas (Andrea y Julia) ríen junto a otros familiares.

Tanto se han integrado el uno en la del otro que el pasado mes de mayo, cuando los Puig viajaron al completo a Los Ángeles para asistir a la graduación de Andrea, la hermana de Julia, Felipe les acompañó. Como testigo, una foto en la que aparecen Marian y Cucha, Julia (con gafas) y Felipe (sin barba), Andrea y su novio, Nacho, los hermanos de Nacho y sus padres. Un encuentro familiar de primer nivel en el que Felipe fue uno más. Allanaban así el camino para la boda.

Paco Roncero será el encargado del ágape del enlace de este sábado y la novia ha escogido la línea de alta costura de Carolina Herrera para su vestido. Los festejos empiezan con una cena de recepción a los asistentes, en Puente San Miguel, la finca de la familia Botín, donde fue enterrado Emilio, el patriarca, hace dos años. La boda en sí misma tendrá lugar en Carriazo, un pueblo en el que la familia cántabra tiene una finca. Allí, en San Martín de Carriazo, se celebrará el enlace, y después tendrá lugar el convite. El domingo, los invitados que lo deseen, podrían comer junto a los anfitriones en lo que será el cierre de una celebración que unirá -¿hasta que la muerte los separe?- a dos de las familias más pudientes del país.