EL FUTURO DEL PSOE

El 'look' de Susana Díaz: así era y cómo debe ser para llegar a presidenta

La líder socialista, apodada 'la Merkel del Sur', sabe que la imagen es fundamental en política y ha evolucionado. Los expertos le recomiendan más cambios, desde un corte de pelo a un 'look' más natural. Objetivo: la Moncloa.

Susana Díaz en diferentes momentos de su vida.

Susana Díaz en diferentes momentos de su vida.

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Muchos la llaman "la dama de hierro andaluza", otros prefieren decir que es "la Merkel del Sur". Sea como sea, lo cierto es que Susana Díaz (41 años) es ya uno de los pesos pesados de la política española. Y su imagen va encaminada a reafirmarlo: ha evolucionado con el tiempo y con su aumento de poder. La presidenta de Andalucía ha pasado de ser una joven activista de pelo negro y rizado a ser una mujer de Estado de pelo rubio y liso. ¿Basta con cambiarse el peinado? Los expertos opinan. Así es y así debe ser Susana Díaz para tener la imagen de presidenta del Gobierno en el Palacio de la Moncloa.

Habla Fran Siles, asesor de imagen y copropietario del salón Hair Time de Barcelona: "La imagen de Díaz es como empastada, forzada, no te la crees, parece una alemana rotunda que dice "aquí mando yo y se acabó". Siles recomienda ciertos cambios a Díaz para mejorar su imagen. Un corte de pelo es fundamental para este estilista. Considera que una melena por el hombro, con más movimiento, más natural, le daría un aire mas auténtico.

Hay dos políticas que son ejemplo de buena imagen para Siles: Hillary Clinton y María Dolores de Cospedal. "Cada una en su estilo, han conseguido una imagen seria y creíble", comenta. "Díaz es socialista y quizás no deba mostrarse tan conservadora, pero sí más natural. Una media melena ondulada y castaña, sin tantas mechas, y un maquillaje discreto y favorecedor", aconseja.

Pero un líder político no es sólo imagen. Su discurso es el que marca la diferencia. En política hay un lenguaje no escrito en el que se habla de las tres V: víctima, villano y vindicador. "Díaz corre el riesgo de ocupar el papel de villano ante el público en las crisis del PSOE y eso es fatal para un político". Lo comenta un asesor acostumbrado a bregar con líderes. Ocultamos su nombre, por comodidad laboral del entrevistado.

"A Díaz la hemos visto embarazada en plena campaña electoral, sonriendo, saludando, pero ha sido incapaz de transmitir una imagen cercana", comenta otro asesor que también prefiere mantenerse en el anonimato (quién sabe si la socialista acabará mandando mucho…). "Es una persona fría, parece una dama de hierro, la transparencia es un valor en alza y ella o no tiene o no la sabe transmitir", puntualiza.

Suele suceder con una mujer que busca el liderazgo, sobre todo si es en la cosa pública. Lo contaba Hillary Clinton hace unos días. "Sé que puedo ser percibida como distante, fría, o carente de emociones. Pero como mujer tuve que aprender a controlar mis emociones", declaró la candidata demócrata en una entrevista en el blog Humans of New York. La fuerza y la determinación de Díaz le han valido muchas críticas pero son seguramente algunas de sus bazas para lograr ser líder. También ayuda ser la mayor de cuatro hermanas.

Esta trianera licenciada en Derecho por la Universidad Hispalense proviene de una familia sencilla en la que ella ha sido el ejemplo a seguir por hermanas. Su padre era fontanero del Ayuntamiento de Sevilla -ella se define a sí misma como de la casta de los fontaneros-, una cercanía con la política que la llevó a afiliarse a las juventudes socialistas con 17 años. En ese tiempo, el de estudiante, dio clases particulares y vendió cosméticos por las casas.

Susana Díaz y su marido (de naranja) en un viaje a Nueva York en 2010.

Susana Díaz y su marido (de naranja) en un viaje a Nueva York en 2010.

Una vez empezó a despuntar en política, ha desempeñado numerosos cargos. Ha sido concejal, consejera autonómica, diputada y senadora. Catequista de joven, Díaz es devota de la Esperanza de Triana y de la Virgen del Rocío. Comparte su devoción con José María Moriche, su marido, con quien se casó en 2002 en la capilla de los Marineros de la Esperanza de Triana. El marido de la presidenta es costalero del paso de Jesús de las Tres Caídas.

La imagen de la pareja de recién casados paseando en carro de caballos por los Reales Alcázares es ya un histórico. Como lo es la frase de "me casé con un tieso, sí", que pronunció la líder socialista en su comparecencia en la comisión que investiga los fraudes de los cursos de formación en Andalucía. Con esas palabras quería demostrar sus orígenes humildes, algo importante para parte del votante socialista.

Susana Díaz en su boda.

Susana Díaz en su boda.

Y es así como intentan seguir viviendo. Pasean por el barrio de León de Triana, con el pequeño José María (tiene apenas un año) en el cochecito. Suelen hacerlo sin escoltas para dar esa imagen de humildad tan importante para Susana Díaz. La imagen, además del discurso, es imprescindible para construir un líder.