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Falcones, el escritor millonario que se esconde detrás de sus caballos

Casado, con cuatro hijos, tímido, no es independentista. La promoción de su nuevo libro 'Los herederos de la tierra', afectada por sus problemas con Hacienda.

Ildefonso Falcones en una imagen de promoción de sus libros.

Ildefonso Falcones en una imagen de promoción de sus libros.

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La gira del último libro de Ildefonso Falcones (57 años) fue de muy bajo perfil. A diferencia de los estrenos de las grandes novedades de otoño, la del barcelonés fue extraña. La editorial, Grijalbo, hablaba de un dolor de espalda insoportable que obligaba al autor a medicarse, y dar entrevistas no era la mejor opción. Tampoco lo gusta mucho mostrarse ante el público, socializar. Y ahora que ha vuelto a ser imputado por fraude fiscal... ahora menos.

Falcones se pasa el día entre caballos, su gran afición, y cuando surge un problema, puede llegar a desaparecer entre los animales. Se esconde con ellos. En el Real Club de Polo, de donde es socio desde que tiene uso de razón, Ildefonso Falcones no es un hombre conocido por su afabilidad. "Se pasa el día en las caballerizas, parece que no le interese la gente, sólo los caballos, no se mezcla con nadie, ni siquiera saluda". Cosas de escritores.

Falcones, en las Caballerizas Reales de Córdoba.

Falcones, en las Caballerizas Reales de Córdoba.

Aunque a Falcones el oficio lo pilló ya mayor. Era un abogado de éxito en Barcelona, sobre todo entre la gente bien, pero un desconocido en el mundo literario hasta que en 2006 dio la campanada editorial. Su La catedral del mar se convirtió en un súper ventas que no ha dejado nunca de estar en las librerías. Diez años después de aquello, el autor ha superado el síndrome del primer éxito y ha remontado con nuevos taquillazos.

Ahora, con Los herederos de la Tierra en el mercado, a Falcones le sobran motivos para volver a refugiarse en las caballerizas. Porque la última decisión judicial relativa a su situación con Hacienda le deja en muy mal papel. Y puede que tenga que sentarse en el banquillo ante el juez. La Audiencia ha reabierto el caso por el presunto fraude de 1,4 millones de euros en el pago del IRPF de beneficios obtenidos con su trabajo literario.

La Agencia Tributaria y la Fiscalía recurrieron la decisión judicial de archivar la causa al considerar que existen "presuntas irregularidades". Según la Fiscalía, Falcones ideó un sistema para defraudar 757.692 euros en 2009, 464.800 euros en 2010 y de 254.507 euros en 2011.

El escritor posa ante los fotógrafos.

El escritor posa ante los fotógrafos.

Los ingresos de Falcones son millonarios. Sólo entre 2009 y 2011, el rendimiento neto por la venta y explotación de sus libros llegó a ser de 4.397.633 euros. Le acusan de limitarse a declarar 375.650 euros. La catedral del mar, La mano de Fátima y La reina descalza son sus últimos libros, sus últimos libros, sus últimos éxitos. Obras que se han traducido a decenas de idiomas y se han vendido en 25 países.

Hace un año, cuando Falcones saltó de las páginas de Cultura a las de Tribunales por este asunto, su familia salió en su defensa. Con la boca pequeña, que a ninguno de ellos les gusta figurar. Quien estos escribe ha hablado en alguna ocasión con su hermana Sonsoles, que vive en México, o con su mujer Carme Rosich (el juez también la implicó en la causa) en las redes sociales. Pero estos días han desaparecido.

Es cómo los han educado: no airear los trapos sucios fuera de casa. Roscih es una chica bien de Barcelona que se casó con un incomprendido. Falcones siempre fue un rebelde, a su manera, en la alta sociedad barcelonesa. Estudió en los Jesuitas de Sarriá, una especie de Colegio El Pilar en Barcelona, por donde han pasado familias como los Godó, los Bultó y los Ribó, una escuela muy grande en el que era fácil pasar desapercibido, aunque muchos recuerdan a Falcones. "Era un poco raro, siempre marcaba distancias, iba a su aire", recuerda un compañero de curso, "quizás era tímido". 

Si es timidez, se desquita en algunas de las promociones de sus libros. Se ha llegado a soltar la melena: una vez dio una entrevista con la camisa desabrochada, sentado en una descapotable con el pelo al viento y una cruz en el pecho. Tiene sus golpes de efecto, aunque en esta gira ha preferido marcar esas distancias que ya de pequeño eran marca de la casa. 

Falcones habla con la prensa durante una gira promocional.

Falcones habla con la prensa durante una gira promocional.

Comparte con la gente bien barcelonesa muchas cosas. Ser socio del Polo, al que por sólo abonarse hay que pagar 30.000 euros. Veranear en Sitges, esquiar en invierno en el Valle de Arán o de La Cerdanya. Y como buena parte de burguesía catalana, Falcones no es independentista. Es más, siente cercanía política hacia Mariano Rajoy, incluso ha hecho campaña a favor del PP. Y es una simpatía recíproca. "El presidente del Gobierno en funciones dice que Falcones es su autor favorito, lo que demuestra que lee más cosas además del 'Marca'", dice con sorna una persona del mundo editorial. 

"No quiero hipotecar mi futuro ni el de mis hijos", ha declarado el escritor en más de una ocasión. A sus cuatro hijos los ha criado en unos hermosos bajos ajardinados en el selecto barrio de Tres Torres, en Barcelona. Su familia es su gran hogar. Perdió a su padre con 17 años y a su madre meses antes de publicar su primer libro, una espinita clavada que recuerda cuando alcanza cierta intimidad con el interlocutor. Una intimidad que él prefiere pasar con sus caballos.