UN CAPRICHO PARA EL CUERPO

El nuevo helado 'Velencoco': por dónde empezaría usted a comérselo

Rocambolesc inaugura local en Barcelona y ha utilizado el deseado cuerpo del modelo Andrés Velencoso (38) para ir abriendo boca.

Velencoso portda

Velencoso portda

  1. Andrés Velencoso
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Quién nos iba a decir que este verano podríamos darnos el capricho de lamer a cualquier hora uno de los cuerpo más atractivos del panorama mundial. La anatomía de Andrés Velencoso (38) está ya en las heladerías de los hermanos Roca para deleite de los paladares más pícaros. Los calores que genera el modelo con su sola presencia tienen solución en forma de helado, un refrescante antídoto para aliviarnos de los sofocos veraniegos si consigues que no te suba la temperatura con solo ver el producto.

El cuerpo de Velencoso sabe a Coco, con sutiles toques de canela y un equilibrado toque de acidez que le otorga la cáscara de limón. Los ingredientes son tan exóticos y naturales como el molde para su producción y es que el modelo siempre se mostró muy generoso con los heladeros, que incluso les ofreció un corner en su restaurante familiar Casa Andrés. Este fue el punto de partida de la idea que finalmente se configuró con el torso de Velencoso. La marca buscaba un monumento de la ciudad, como hicieron en Madrid con el Oso y el Madroño y en Barcelona con el dedo de Colón, pero al pensar en el municipio de Tossa de Mar - de donde es originario el modelo - no lo dudaron, el mayor emblema y figura escultural de la zona tenía que ser él.

La forma del polo está realizada a partir de un escáner y de una impresión 3D para captar cada músculo del fibrado cuerpo de Velencoso. Un proceso en el que el protagonista estuvo totalmente implicado y no dudó en dejar su cuerpo a la entera disposición de los artesanos para crear el producto más delicioso del verano; y vaya si lo han conseguido.

El cocinero Jordi Roca se puso manos a la obra para sacar a la venta un postre divertido, refrescante y sabroso en todos los sentidos. Un helado que da pena comérselo y que una vez en tus manos no sabes por dónde empezar a catarlo.