TELETRIDENTE

‘Lobotomízate’ All Stars

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Alaska y ‘Macario’. ‘Macario’ y Alaska. Tanto monta. Monta tanto. Empiezan estos dos posmodernuquis verbeneros a ser como esos conocidos de toda la vida que, unidos por Dios y por España en infecta matrimoñada, se presentan en tu casa en los momentos más inoportunos del finde, sin avisar antes, y lo hacen para dar cuenta, con infumable reportaje fotográfico incluido, de sus últimas minivacaciones. Dos ‘pesaos’ que se las dan de enrolladetes y chanantes cuando, en realidad, su cháchara empieza a resultar algo de lo más patético y cansino.

Pero ahí siguen. Copan cadenas y programas como si no hubiera un mañana. Colaboran hasta en ‘El gato al agua’, llegado el caso. Se cuelan en cada rincón de la parrilla televisera para constatar, con ese estomagante estilo de vida megaguay del que hacen gala y que han convertido en boyante marca de la casa, que somos un país en el que apenas hace falta acumular méritos para vivir –y bastante bien, por cierto– del puñetero cuento.

Acaparando. Se pasan el día acaparando tele, Alaska y ‘Macario’. Y los vecinos, mientras tanto, no dejamos de bostezar. Ni de preguntarnos, atónitos, cuándo dejarán de darnos la brasa de una vez.

Se las dan ahora de gran jurado de ‘Levántate All Stars’, la edición VIP del ‘talent show’ telecinqueño basado en el formato americano ‘Stand up for your country’. Segunda tanda. Repesca de lo que fue un fiasco anunciado y que ahora, repoblado de ‘celebrities’ de quita y pon, intentan recauchutar. Sin mucho éxito, por lo demás. Porque el concursito en sí, además de ser laaaaaargo como una misa del gallo, obliga al personal a asistir a un derroche de pésimas voces cuyos gallos (valga la redundancia) deberían estar prohibidos por la mismísima OMS.

Así empezaban. Sin complejos. Muy en la onda. Como son ellos. Perpetrando una especie de gag pretendidamente humorístico que ni Epi y Blas en sus mejores tiempos. Aparece la parejita Monster, pillada desprevenida en lo que aparenta ser el salón de su casoplón, y en ‘cerocoma’ Alaska nos calza un ‘playback’ con uno de sus últimos ‘hits’ que nos deja anonadados. Mientras tanto, ‘Macario’ finge que lee el ‘Financial Times’. Les vale todo a estos con tal de aferrarse al ‘candelabro’.

¿Y a ti, Jesús Vázquez?, ¿quién te ha engañado a ti, muchacho? ¿Cómo te has dejado enredar en un embolado de estas dimensiones? ¿Tan mal anda la cosa? Así estaba yo. La noche del pasado sábado. Hablando con mi televisor de tú a tú. Lobotomizado perdido. Pero Jesús, ajeno a mi sarta de ruegos y preguntas, revestido por su peor enemigo, se limitaba a soltar su discursito preparado a golpe de teleprompter. De repente, sobreimpreso en pantalla, aparece un mensaje aterrador: “Jesús llevaba 20 años sin cantar en directo”. Y el tío empieza a destrozar el ‘Mil campanas’ de Alaska, acompañado por la propia Alaska y por ‘Macario’, mientras el público enloquece. Comprendemos todos, al momento, el porqué de ese sepulcral silencio de dos décadas. ¡Jesús, hijo, visto y oído está que entonar no es lo tuyo!

Como tampoco lo es de Bimba Bosé (bochornoso), Toño Sanchís (de juzgado de guardia), Vicky Martín Berrocal (para llorar y no parar), el padre de Melody (¿ese pelo era real?), el hijo del barbas de Camela, Adrián Rodríguez y otros muchos que se han colado en este concurso pensando que España es Una, Grande y Sorda. Eso, por no hablar de los que, para más inri, se las dan de profesionales de la cosa: Melody, Christian Mulas o Angy Fernández. O por no mentar a los miembros del jurado: Alaska y Mario Vaquerizo, cantantantantes. El caso es que vale todo. Da igual. Cantar bien es lo de menos cuando se trata de entretener al personal. Gajes del ‘entertainment’. Aunque sea con un engendro de programa como este ‘Levántate All Star’ en el que lo único que se levanta, después de dos horas y media, es un dolor de cabeza inaguantable que deja baldado a cualquiera que, zapeo mediante, se haya enfrentado a él. Esto sigue derivando en gigantesco karaoke, señores. ‘Karaoke’ al sol en el que no hace falta afinar ni tener oído para dar el cante. Más bien todo lo contario. Reinan Alaska, ‘Macario’ y Jesusito en esta televisión banal e infantilizada que nos ha caído en suerte. Charanga y pandereta a cascoporro.