Cristina de Borbón y Grecia

La infanta Cristina, 'exiliada' en el funeral de Carlos de Borbón-Dos Sicilias

Doña Cristina sólo ha recibido el apoyo de su hermana, la infanta Elena. No ha saludado ni a sus padres ni a los reyes en todo el acto.

Doña Cristina y su hermana la infanta Elena a la salida del funeral

Doña Cristina y su hermana la infanta Elena a la salida del funeral El Escorial (Madrid)

Doña Cristina ha dejado Suiza por unas horas para asistir al funeral de Carlos de Borbón-Dos Sicilias primo de su padre. Ha llegado en un coche acompañada de su hermana la infanta Elena. Ha saludado de forma muy cariñosa a la familia Borbón-Dos Sicilias y en especial a su íntima amiga, Cristina, hija mayor del infante Carlos.

Por lo demás, ni durante la misa funeral en el monasterio de El Escorial ni en los honores reales que se le han rendido en la explanada ha tenido contacto alguno con sus padres, y menos aún con su hermano Felipe VI, ni su cuñada la reina Letizia. Un gesto que muestra una vez más la distancia entre ambos. Cerca pero lejos, esa la imagen que se ha transmitido hasta en un acto como el de hoy, triste y familiar.

Desde el pasado 8 de junio, no había coincidido en un acto público con los Reyes. Fue en el funeral de Kardam de Bulgaria oficiado en la iglesia de San Jerónimo el Real en Madrid. Allí también se reencontró con sus padres, Juan Carlos y Sofía y su hermana Elena. El próximo 11 de enero, doña Cristina se sentará en el banquillo de los acusados por su supuesta implicación en el caso Nóos. Desde la Casa del Rey no se ha reaccionado pero se marca distancia.

El infante Carlos de Borbón-Dos Sicilias falleció este lunes, 5 de octubre, es su finca de Ciudad Real, a los 77 años. Llevaba varios años delicado de salud, tras sufrir un ictus en noviembre de 2012. Su relación con su primo, el Rey emérito siempre había sido excelente., tanto que hace diez años le nombró infante de España, y actualmente ocupaba el undécimo puesto en la línea de sucesión al trono. Sus restos mortales descansarán en el Panteón de los Infantes, después de permanecer 25 años en el Pudridero del Monasterio de San Lorenzo como es tradición.