Luisa Isabel Álvarez de Toledo

Las claves del complejo juicio por la herencia de la “duquesa roja”

Los tres hijos de Luisa Isabel Álvarez de Toledo reclaman sus derechos como herederos de la legítima del patrimonio de la Casa Medina Sidonia

Pilar de Medina Sidonia

Pilar de Medina Sidonia

Este miércoles comienza en el Juzgado de primera instancia de instrucción número uno de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) un juicio que según señalan todas las partes implicadas será “largo y complejo”. Leoncio, Pilar y Gabriel González de Gregorio y Álvarez de Toledo reclaman sus derechos como herederos de la legítima del patrimonio de su madre, integrado en la Fundación Casa Medina Sidonia. “Es una locura lo que se está diciendo de que queremos acabar con todo el patrimonio catalogado como Bien de Interés Cultural. Yo siempre he defendido, que si el juez determina que nos corresponde lo que estamos reclamando de nuestra legítima, el Estado tiene todo el derecho hacernos una oferta, que por supuesto yo aceptaré dentro de unos parámetros. Pero de ahí a decir que queremos saquear la Fundación Casa Medina Sidonia que creó mi madre, no es cierto”, apunta Pilar Medina Sidonia, una de las hijas de la “duquesa roja” a EL ESPAÑOL.

Cada uno de los hijos acudirá con un abogado diferente pero no sólo porque las relaciones entre ellos no sean buenas sino que “cada uno tiene unas reclamaciones y unas posiciones distintas. A Leoncio le corresponde además de la legítima, el tercio de mejora. Por lo que sus intereses son cuantitativamente mayores”, apunta uno de los letrados. Este mediático proceso sienta en el banquillo también a la abogada Urquiola de Palacio, designada por la duquesa para la partición de sus bienes, y que en su día determinó que rondarían los 60 millones de euros. “es inaudito que una de las personas de confianza de mi madre también haya sido demandada, cuando lo único que hizo fue encargarse de repartir de los bienes tal y como ella le encargó por amistad y cariño”, explica uno de los hijos.

Leoncio de Medina Sidonia y su familia

Leoncio de Medina Sidonia y su familia

Urquiola tuvo que demostrar en su día, que la “duquesa roja” llevó a cabo una donación inoficiosa a la Fundación, que excedió el valor de su tercio de libre disposición donándolo a la Fundación. Para hacer la valoración oficial ello se tomó como referencia el catálogo de bienes de la Fundación Medina Sidonia elaborado en su día por la UNED. “Tiene lagunas, no aparecen todos los documentos, ni piezas artísticas que sabemos y tenemos comprobado que estuvieron allí. Exigimos transparencia. Le pedimos a Lilian, viuda de la duquesa (contrajo matrimonio “in artículo mortis”, el mismo día del fallecimiento) y presidenta vitalicia de la Fundación que nos dejara que Susana Bardón, experta en catálogos monográficos, hiciera uno más exhaustivo, pero se ha negado en todo momento a colaborar”, apunta una de las partes.

Los bienes adscritos a la Fundación Casa de Medina Sidonia (el Palacio de los Guzmanes, en Sanlúcar de Barrameda, y todas las obras de arte, libros y mobiliario que contiene, así como el Archivo) gozan de la categoría de Bien de Interés Cultural inscrito en el Catálogo General de Patrimonio Histórico de Andalucía, el máximo grado de protección de Patrimonio Histórico. De ahí que haya formado una plataforma ciudadana para que no se divida el legado de Medina Sidonia “es una intoxicación, porque yo tengo un palacio rehabilitado en San Lúcar, siempre he venido a veranear aquí y a mí nadie ha venido a preguntarme que es lo que estoy reclamando, ni que voy hacer” afirma Pilar.

Gabriel de Medina Sidonia y María Palacios

Gabriel de Medina Sidonia y María Palacios

Ahora el juez tendrá que determinar primero, si se llevó a cabo una donación inoficiosa del tercio de libre disposición. De ser ahí cuantificarla y a partir de ahí determinar con las partes como reciben esa parte de la legítima que les corresponde, y de la cual a fecha de hoy, y siete años después de la muerte de la duquesa, todavía no han dispuesto. A la familia le gustaría que este asunto se resolviera únicamente en los tribunales pero no han podido impedir el revuelo mediático creado en torno a una fortuna de 60 millones de euros.