Ingeniería

Sevilla dice hola al avión solar en su vuelta al mundo

Con una hora de retraso sobre el horario previsto, y escoltado por aviones del Ejército del Aire, el avión solar que está dando la vuelta al mundo hace escala en España

El Solar Impulse II enfila el aeropuerto de San Pablo en Sevilla.

El Solar Impulse II enfila el aeropuerto de San Pablo en Sevilla.

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El avión solar Impulse II ha aterrizado a remera hora de la mañana, concretamente a las 07.38 horas -, en el aeropuerto de San Pablo, de Sevilla, tras cruzar el Atlántico Norte y superar una de las etapas más difíciles de su gira alrededor del mundo: cuatro jornadas de vuelo continuo desde Nueva York.

Fuentes de Solar Impulse habían confirmado a EL ESPAÑOL que su aterrizaje estaba previsto, en principio, para las 6:30, por lo que la nave ha llegado a España con una hora de retraso.

Este aparato, pilotado por el suizo Bertrand Piccard, es capaz de volar día y noche gracias a la energía solar y a las baterías que lleva, y ha tardado dos días, 23 horas y 10 minutos en cruzar el Atlántico Norte, desde que despegó a las 02:30 hora local (07.30 hora española) del pasado lunes del aeropuerto JFK de Nueva York.

"El proyecto Solar Impulse II ha tenido que centrarse en la mejora de muchos aspectos de las capacidades en comparación con su predecesor Solar Impulse I", informó a este diario un portavoz de la organización de esta peculiar vuelta al mundo, con sede en Mónaco. "En primer lugar, hemos mejorado el rendimiento al reducir el consumo de energía y aumentar las reservas de la misma", comentaron.

"En segundo lugar", añadieron dichas fuentes, "se modificó la cabina del piloto para mejorar la ergonomía". "Asimismo, tenemos un avión más fiable con numerosos sistemas de seguridad y circuitos eléctricos a prueba de fugas con el fin de volar en condiciones húmedas", puntualizaron. "Por último, tenemos una forma de piloto automático, que llamamos Estabilidad Augmentation System (SAS), que mantiene la posición de vuelo y su destino, y que permite al piloto para descansar".

En este caso, el piloto, Bertrand Piccard, se ha entrenado para dormir varias veces cada jornada un máximo de 20 minutos.

Límites

Los ingenieros que han construido esta aeronave, todo un símbolo de la apuesta por las energías renovables, indicaron sabían "desde el principio" que "el avión iba a requerir una gran envergadura para reducir la resistencia", y una gran superficie para colocar los paneles solares para producir energía suficiente: un total del 269,5 m2 sobre el aparato.

Al mismo tiempo, el avión tiene una estructura ultraligera "para guardar un máximo cantidad de energía y volar durante toda la noche mediante el uso de la energía acumulada en las baterías". De hecho, éstas -cuatro en total- constituyen los elementos más pesaos del aparato: 633 kg. Así, el tiempo total que Impulse II puede volar sólo con las baterías (siempre que estén llenas, se recargan cuando vuela por el día) y a la mínima potencia de crucero es de aproximadamente 10 horas. "Todo ello es fruto de una inversión en baterías con una densidad de energía mejorada: 260 Wh/kg".

El resultado de todo ello es impresionante: Solar Impulse II tiene una envergadura mayor que un Boeing 747 -72 metros-, pesa sólo 2.300 kg y se mueve con una potencia media de una pequeña motocicleta (15 CV).

Es crucial que la meteorología esté tranquila, sobre todo que no exista posibilidad de turbulencia durante el despegue y el aterrizaje

Naturalmente, este aparato tiene dos límites fundamentales: su escasa velocidad -ha tardado cuatro días completos en cubrir una ruta que un avión comercial actual cubre en apenas siete horas- y su dependencia absoluta de las condiciones meteorológicas: "Es crucial que la meteorología esté tranquila, sobre todo que no exista posibilidad de turbulencia durante el despegue y el aterrizaje, no sólo por el poco peso de la nave sin también por su gran envergadura", confiesan los ingenieros consultados.

Por esa razón, un equipo de meteorólogos estudia cuidadosamente los pronósticos del tiempo para planificar todos los vuelos y buscar la mejor ventana de tiempo para ambas operaciones críticas: despegue y aterrizaje.

Esta travesía entre Nueva York y Sevilla, de casi 6.300 kilómetros, se considera una de las etapas más difíciles de este proyecto de dar la vuelta al mundo en un avión abastecido sólo por energía solar, dada su duración, las condiciones meteorológicas y el intenso tráfico aéreo de esta zona, informa EFE.

El Impulse II, que ha sobrevolado la capital andaluza, ha completado esta mañana la etapa número 15 de su vuelta alrededor del planeta, con la que promociona las energías renovables, tras haber volado ya por Omán, India, Myanmar, China, Japón y Estados Unidos. Su destino final será la misma ciudad de la que despegó: Abu Dhabi.