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Instrucciones para convertirte en censor de Twitter chino

Un extrabajador de la red social china Weibo cuenta al Comité de Protección de Periodistas cómo el gobierno fomentaba el veto a mensajes y usuarios.

China endurece el control sobre páginas web y redes sociales mediante cortafuegos y censores

China endurece el control sobre páginas web y redes sociales mediante cortafuegos y censores

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Después de que en 2009 el gobierno chino bloquease Twitter, Facebook y Plurk (una red social muy conocida en Asia) a nivel nacional -además del resto de redes sociales locales-, la empresa tecnológica Sina Corporation creó Weibo, una plataforma que comenzó pareciéndose al microblogging norteamericano pero ha ido mutando a una suerte de Twitter completísimo y muy influyente: unos 100 millones de usuarios escriben en él todos los días.

Muchos ciudadanos chinos vieron en Weibo un trampolín hacia la libertad de expresión -de hecho, se creó como un contrapoder-, un oasis en el que comentar lo que les viniese en gana, debatir o difundir informaciones que no se encuentran en ningún otro sitio web. Pero en 2013 el gobierno, asustado por el descontrol de opiniones, implantó una campaña para regular la opinión pública y su régimen aprobó una legislación que castigaba a aquellos que diseminaran rumores por internet. Así se inmiscuyó en Weibo. 

Ahora el gobierno lleva un control casi milimétrico de cada comentario y los encarcelamientos son constantes

Ahora llevan un control casi milimétrico de cada comentario -aunque la censura puede esquivarse contratando empresas que te proporcionen una navegación privada- y los encarcelamientos son constantes: cualquier contenido que al Estado no le parezca correcto (o verdad), cualquier apoyo a una manifestación, a un boicot contra algún producto, etc... Weibo es peligroso como elemento de expresión o de reunión por su enorme cantidad de usuarios: si esa masa se organizara, el gobierno sería incapaz de controlarla.

Portada Weibo

Portada Weibo

Esta red ha crecido a imagen y semejanza del país: cuenta, desde 2011, con un departamento de censura de 150 miembros que actualizan diariamente los temas prohibidos en Weibo y aplican instrucciones sobre qué método de bloqueo se debe aplicar a cada mensaje. Un ex empleado de la empresa ha explicado algunas claves al Comité de Protección de Periodistas (PCJ).

1. El auge de Weibo.

El ex trabajador cuenta que la expansión de Weibo comenzó en 2011 con la Revolución del Jazmín, una serie de manifestaciones en 13 grandes ciudades chinas inspiradas en movimientos similares a los de Túnez y Egipto y propulsadas por la página web Boxun, que recoge cientos de artículos críticos con el gobierno y en defensa de la democracia y de los derechos humanos. Poco más tarde -continúa el experto- "se produjo un accidente de tren de alta velocidad en Wenzhou y una cantidad de usuarios se unió a la discusión acerca de este desastre causado por el hombre".

La expansión de Weibo comenzó en 2011 con la Revolución del Jazmín y la catástrofe de un accidente de tren de alta velocidad en Wenzhou

Ni el gobierno ni Weibo estaban preparados para tanta atención y tuvieron que ponerse a trabajar rápido para reducir el eco: "Tuvimos que colaborar con el Estado más de cerca. A partir de ahí, casi todos los problemas sociales que atrajeron la atención del público eran propulsados por Weibo. El Partido Comunista estaba aterrado".

2. Legislación opresora.

Se fue de la empresa en 2013, en el pico de represión ya mencionado en el que se endurecieron las leyes. "Había muchos rumores online y se aprobó que los usuarios pudiesen ser acusados de difamación si un mismo mensaje falso se compartía más de 500 veces". El efecto se hizo sentir de inmediato y la cantidad de usuarios cayó notablemente. Los internautas no sólo dejaron de emitir opiniones críticas, sino incluso de comentar lo cotidiano. Todo podía ser considerado un rumor, hasta lo nimio.

"El núcleo de la censura de Weibo es que no hay reglas claras que los usuarios puedan cumplir. Nadie sabe si va a ser considerado el próximo objetivo de la censura. Poco a poco, se convierte en algo natural no hablar de lo que se piensa. Se pierde la capacidad de expresarse como una persona normal haría en una sociedad libre", explica al PCJ.

3. Contrasofisticación de la censura.

"Durante mi tiempo en Sina, las palabras sensibles aumentaron de 2.000 a más de 10.00. Palabras como "McDonalds"y"Combinado nº 3", recuerda el exempleado, se incorporaron a la lista al ser términos clave para la organización de manifestaciones en el contexto de la Revolución del Jazmín. "El aumento de la lista de palabras sensibles incrementó en gran medida la carga de trabajo del departamento de censura, lo que provocó una menor calidad censora". Los planes del departamento de informatizar la censura fracasaron: diseñar los programas necesarios era demasiado caro.

Los registros de censura, según expone el Comité de Protección de Periodistas, incluyen docenas de fichas para categorizar a los usuarios díscolos: "El discurso de la derecha", "VIP alto", "celebridades", "New York Times", etc. "Una vez, el sitio web del New York Times en chino publicó un artículo sobre las élites del Partido Comunista y, automáticamente, el departamento creó una pestaña con su nombre, incluyendo las cuentas de periodistas que estaban afiliados al periódico, y se trató como un grupo sensible especial. Más tarde fue eliminado de forma permanente".

El New York Times publicó un artículo sobre las élites del Partido Comunista y se le creó una pestaña especial para borrar todo lo que se publicara sobre él

Otro de los grupos con alto nivel de sensibilidad fue bautizado como "VIP sensible": éste incluía a algunos usuarios certificados que criticaban al gobierno chino, como el escritor del Internacional New York Times Murong Xuecun, que tenía 4 millones de seguidores. Todos sus mensajes eran borrados manualmente después de haber sido publicados". Los "usuarios sensibles" eran los que expresaban con frecuencia descontento con el gobierno.

4. Organización del departamento censor.

El extrabajador cuenta que había alrededor de 10 directivos en la sede de Weibo en Beijing, y alrededor de 150 empleados en su sede de Tianjin. "Los de Beijing toman las decisiones de censura importantes y el personal de Tianjin simplifica el trabajo: lee el mensaje y lo borra. Lee el siguiente y también". El departamento sólo contrataba hombres, presuntamente para que pudiesen aguantar los frecuentes turnos de noche. "En Tianjin había cuatro equipos de censura y un equipo de comprobación", sigue recordando.

"El trabajo del equipo de verificación era censurar los mensajes que la censura normal había pasado por alto. Los cuatro equipos alternaban turnos y, cada cuatro días, cada equipo completa un turno de día de 10 horas y un turno de noche de 14 horas", añade.

El entrevistado explica que el ambiente era sórdido, silencioso y aburrido, de moral por el suelo. Pero que, sorprendentemente, había unos pocos trabajadores que parecían disfrutar con lo que hacían. Incluso censuraban palabras más allá de las que tenían permitidas. "Sentían realmente que estaban contribuyendo a la estabilidad de la sociedad china".

5. Trabajador como caballo de Troya.

El empleado anónimo creía, antes de unirse a Sina, que el peligro estaba fuera, en esa gente que difamaba y hacía frágil la fortaleza del Estado faltando a la verdad y conspirando. Pero cuando vio lo que se hacía allí dentro, empezó a actuar a pequeña escala y a ayudar tanto a amigos como a desconocidos a recuperar cuentas retiradas, a sortear las palabras sensibles, etc. Cuando ya no le pareció suficiente, se fue.

"Comprendí cómo las cosas malas que conozco en la vida, tales como la censura, se ejecutan sistemáticamente a través a través de las finas divisiones de la mano de obra. Y cómo el sistema invade el espíritu de una sociedad normal", resume.

6. ¿Y las detenciones?

"No conocí ningún caso internamente, pero sí cuando se dieron incidentes de masas, protestas y reuniones no oficiales o cuando algún rumor político se extendió ampliamente. También durante los aniversarios de Tiananmen, cuando la policía acosó a personas por la información que habían sacado", relata. "Una vez, un gerente de nuestro departamento nos dijo: 'Hay que frenar con mano amplia: la policía nos necesita para detener a la gente'".