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¿Eres una fiera sexual? Pulsa aquí

Llega un reloj que mide el rendimiento sexual. Diseñado en España y hecho en China, el punto fuerte es su precio; el débil, su falta de rigor.

El sexo, un gancho para vender 'gadgets'.

El sexo, un gancho para vender 'gadgets'.

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La compañía española Geeksme ha presentado en Madrid su primer producto, GME1, un reloj ya a la venta por 99,90 euros. Se trata de una pulsera de apenas 25 gramos de peso y esfera redonda con pantalla táctil. Se conecta mediante Bluetooth a una aplicación que hay que descargar en el móvil (iOS y Android), en la que se podrán ver los resultados de las mediciones de este smartwatch.

Este producto parte de una premisa que hay que tener en cuenta antes de cualquier consideración: es asequible. Es decir, no tiene nada que ver con Apple Watch, el rey de los relojes inteligentes cuyo modelo más barato cuesta cuatro veces más. Y mientras el de la manzana cuenta con todo tipo de sensores, el español tiene tan solo un acelerómetro.

Lo que el reloj mide son los movimientos y vibraciones del brazo gracias a ese sensor de aceleración. Y luego la aplicación recoge esos datos y los interpreta en cuatro apartados: ejercicio, sueño, huella ecológica... y sexo. 

¿Cómo se mide la actividad sexual? El reloj de Apple, referencia en este mercado de relojes inteligentes, actualizó en junio su aplicación para medir este parámetro e incluso registrar los ciclos menstruales en un apartado específico sobre "salud reproductiva"; el reloj español, que ya había anunciado sus intenciones en febrero, se limita a interpretar los datos de su acelerómetro (movimientos y su frecuencia). Eso sí, no mide ritmos cardiacos y requiere que el usuario marque en el reloj el inicio y el final del acto sexual, si es que uno se acuerda de ello en el momento.

En la aplicación queda registrada la duración de cada acto, las calorías y la grasa quemada y la intensidad del coito. En un futuro próximo, y en función de cada resultado, la app asignará por comparación un animal al usuario, en un tono claramente lúdico: uno puede ser como un conejo, muy rápido e intenso, o como un elefante, mucho más lento. "Quien quiera podrá compartirlo con los amigos en redes sociales: ¡Hoy he sido un tigre!", bromea Ángel Sánchez, director general de GeekPhone. "No es algo científico sino algo divertido, para fomentar la parte social de la aplicación", comenta, por su parte, Rodrigo Silva-Ramos, presidente de la compañía

Después del acto se puede votar qué tal.

Después del acto se puede votar qué tal.

Este reloj es la materialización de una idea que tuvieron Sánchez y Silva-Ramos. Éste último fue uno de los impulsores -junto con un jovencísimo Javier Agüera- de la empresa GeeksPhone, creadora del primer móvil seguro de desarrollo español. La compañía se alió con la estadounidense Silente Circule para desarrollar BlackPhone, conocido por ser el primero diseñado específicamente para mantener el anonimato.

¿Cómo pasa uno de crear un teléfono ultraseguro a un wearable que mide el rendimiento sexual y que, además, invita a que lo compartas? "Parte de nuestro legado es, precisamente, Blackphone, porque sabemos qué importante es la información", comenta Sánchez, que afirma que todo lo que mide el reloj se queda guardado en el teléfono. "Estamos evaluando la posibilidad de utilizar la nube para almacenar ciertos datos, todos cifrados, por supuesto", afirma durante la presentación del reloj. Es decir, compartir este tipo de información es algo voluntario y "Geeksme no tiene acceso a la misma", insiste Silva-Ramos.

Sánchez recuerda que "el mundo de la telefonía móvil es complicado, está muy saturado y cada vez es más difícil competir ahí, pero hay otras áreas tecnológicas como los drones, la impresión 3D y, sobre todo, los wearables en las que existen muchas oportunidades de crecimiento".

"Quisimos materializar nuestras ideas en este primer producto, nos gustaba mucho el concepto de una pulsera de actividad porque creemos que han aportado mucho bien a la sociedad", comenta, y añade: "El hecho de que me recuerde que tengo que llevar un estilo de vida más saludable, yo creo que es bueno".

¿Y la huella ecológica?

La otra característica especial de este reloj es su lado más relacionado con el medio ambiente. A juicio del director general, lo van a tener complicado porque "el sexo vende como titular: el reloj del amor, el reloj que te va a decir lo bueno que eres en la cama...". "Hemos visto que hay un filón", reconoce, pero asegura que no quieren encasillarse ahí. "También nos parece importante la vertiente medioambiental".

Cuando uno se descarga la aplicación, hay un pequeño test en el que el usuario introduce datos fisiológicos y otros relacionados con su estilo de vida: si usas pilas recargables, si reciclas la basura, cuánto conduces, si tienes lavavajillas, cuánto tardas en ducharte o bañarte o si compras ropa que luego no utilizas. Y proporciona lo que han llamado huella ecológica del usuario, es decir, cuántos planetas Tierra se necesitarían si todos los habitantes consumieran lo mismo que él.

A continuación, la aplicación interpreta los datos que recoge del reloj y avisa si dicha huella se hace mayor o menor. Todo es muy simple: "Se mide la actividad dinámica del usuario; mientras practica ejercicio, duerme o hace el amor uno no suele realizar actividades que contaminan o perjudican el medio ambiente", comenta Sánchez.

El reloj español para "los amantes de la vida", así se vende el GME1.

El reloj español para "los amantes de la vida", así se vende el GME1.

Para que no exista duda alguna, esta pulsera no es ni mucho menos un dispositivo médico, ni está pensada para deportistas profesionales. Sus cálculos y medidas tienen un rigor discutible; más bien utiliza los datos recogidos casi como un juego. Simplicidad y diversión parecen sus señas de identidad. "Nuestro objetivo es seducir a un púbico general, tanto hombres como mujeres, que nunca hayan tenido una experiencia previa con un reloj inteligente", apunta Sánchez.

La compañía ya ha recibido las primeras unidades desde la fábrica de su proveedor y ha enviado los primeros pedidos a países de Sudamérica y Europa e incluso a China, en donde se fabrica este dispositivo "100% español". Lo cierto es que si bien el proyecto, la idea, el diseño, la ingeniería y la programación son españolas, el reloj en sí se materializa en factorías del gigante asiático.

"No tenemos publicadas las cifras de ventas [el dispositivo se puede adquirir en internet] pero hemos doblado nuestras previsiones", comenta Silva-Ramos, que prefiere ser "prudente" y "esperar al menos un año" para empezar a publicar datos.

Sin embargo, todas las predicciones auguran que el mercado mundial de los wearables duplicará sus cifras cada año. Para Rodrigo-Silva, son buenas noticias especialmente para una compañía española: "Demostramos que una empresa que innova y crea en el mundo del hardware puede existir, puede crecer; si nosotros nos hemos lanzado es que hay oportunidades y cualquiera lo puede hacer".