Una rica hamburguesa.

Una rica hamburguesa. Ilya S. Savenok Getty Images

Nutrición

Diez consejos para reducir un 50% el riesgo de morir por un infarto

Ciertos hábitos de consumo insanos están detrás de la mitad de los fallecimientos por patología cardiovascular, principal causa de muerte en España. 

Roberto Méndez

Actualmente las enfermedades cardíacas o cerebrovasculares, como los ictus, ocupan el podium de las causas de muerte más frecuentes, junto al cáncer, que se sitúa en el segundo lugar de esta lista.

Algunas de estas patologías vasculares pueden deberse a la genética, pero gran parte de ellas se relacionan estrechamente con la dieta. Concretamente, casi la mitad de las muertes por enfermedades del corazón, accidente cerebral o diabetes tipo 2 serían causadas por una mala alimentación, como el consumo excesivo de sal o refrescos, y la falta de fruta o verdura,  según un estudio recientemente publicado en la revista JAMA.

La dieta y las enfermedades cardiovasculares

Para su estudio, los investigadores de la Universidad de Cambridge, la Universidad de Tufts en Boston y la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins analizaron datos de 702.308 personas que participaron en 2012 en dos encuestas anuales llevadas a cabo por el gobierno de los Estados Unidos: La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición y la encuesta del Centro Nacional de Estadísticas de Salud; además, revisaron los hallazgos de estudios y ensayos clínicos donde se relacionaba la alimentación con las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.

Según sus resultados, el 45% de todas las muertes por enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular o diabetes tipo 2 se debían a un "consumo subóptimo" de diez tipos de nutrientes (ya fuese por exceso o por carencia).

Si dividían estos nutrientes por porcentaje de muertes causadas, el 9,5% de todas las muertes se relacionaba con un consumo excesivo de sal, mientras que el 8,5% de las muertes se debía a un bajo consumo de frutos secos y semillas. Asimismo, el consumo de carnes procesadas se relacionaba con el 8,2% de las muertes, y un bajo consumo de grasas omega-3 (presentes en marisco y pescados como el salmón) se vinculaba al 7,8% de todas las muertes.

Por su parte, un bajo consumo de verduras se relacionaba con el 7,6% de las muertes, y un bajo consumo de frutas se relacionaba con el 7,5% de las muertes.

Finalmente, el consumo de bebidas azucaradas como los refrescos era culpable del 7,4% de las muertes; la baja ingesta de cereales causó el 5,9% de las muertes, un bajo consumo de grasas poliinsaturadas (como las presentes en el aceite de oliva) causó un 2,3% de las muertes y el exceso de consumo de carne roja no procesada un 0,4% de las muertes.

Cuál es el consumo óptimo de los nutrientes

Cabe destacar, asimismo, que el estudio también ha demostrado que los hombres eran más propensos que las mujeres a sufrir una muerte relacionada con la dieta a causa de una enfermedad cardiovascular, cerebrovascular o en relación con la diabetes tipo 2. Además, los investigadores advierten de que tan solo han estudiado diez tipos de nutrientes, pero que podrían haber otros relacionados con el riesgo de muerte que no fueron tenidos en cuenta durante el estudio.

Asimismo, los mismos autores del estudio llegan a afirmar que la modificación de la dieta puede llegar a reducir el riesgo cardiovascular desde un 30% a un 70%, pero ¿cuál es el consumo óptimo de cada grupo alimenticio?

Sal: Un máximo de cinco gramos al día, lo equivalente a una cucharadita de café y a lo que habría que restar la cantidad ya incluida en los alimentos. 

Bebidas azucaradas: Cero. No se debe consumir absolutamente nada.

Carne roja no procesada: una porción de 100 gramos a la semana.

Carnes procesadas: cero. No se debe consumir absolutamente nada.

Frutas: unos 300 gramos diarios.

Verduras: unos 400 gramos diarios.

Frutos secos y semillas: cinco porciones de 28 gramos a la semana.

Granos enteros: unos 125 gramos al día.

Grasas omega-3: unos 250 mg diarios, mejor en forma de pescado que en forma de suplementos.

Grasas poliinsaturadas: en sustitución del 11% de hidratos de carbono o de las grasas saturadas diarias.