Oncología

"Sufrí cáncer de mama a los 22 años y tuve que llorar para que me hicieran una biopsia"

La atención temprana ante los síntomas es clave para detectar la enfermedad en mujeres jóvenes.

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Hace ocho años, a María Sáez le cambió la vida, pero tardó casi un año en saberlo. Fueron los ocho meses que transcurrieron desde que empezó a notar un fuerte dolor en la mama hasta que le diagnosticaron un cáncer en este órgano, una enfermedad extremadamente rara en mujeres de su edad.

Por esta razón, ni su médico de cabecera ni los distintos especialistas a los que consultó en ese tiempo dieron con el diagnóstico adecuado. María tuvo que esperar a cuando el bulto en la parte superior de su pecho ya era palpable y hasta visible, cuando su pezón ya había secretado sangre y cuando, en definitiva, una patología con unos índices de curación superiores al 80% "puede dar problemas", según explica el ginecólogo Javier Cortés, miembro del Consejo Ejecutivo Nacional de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).

"Tuve que ir a Urgencias y pedir llorando que me hicieran una biopsia. Me la hicieron un martes y el viernes ya tenía los resultados, cuando llevaba casi un año dando vueltas por médicos", comenta la paciente, hoy totalmente curada.

La AECC ha organizado una mesa redonda centrada precisamente en el cáncer de mama en el segmento de edad menos común, el de aquellas mujeres que no pueden beneficiarse de los programas de cribado o chequeo sistemático de esta enfermedad, porque los riesgos superan a los beneficios, según ha destacado Dolores Salas, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología y jefa del Servicio de Promoción de la Salud y Prevención en el Entorno Sanitario de la Dirección general de Salud Pública de la Consejería de Sanidad de Valencia.

No hay más cáncer en jóvenes

En el evento, se ha respondido a una pregunta que, como reconocieron todos los ponentes, "está en la calle". "Llevamos tiempo recogiendo esa sensación generalizada de que cada vez hay más mujeres menores de 45 años con cáncer de mama", reconocía Cortes. La respuesta a la misma es un claro "no", según la epidemióloga, que citó los datos de los registros disponibles, tanto españoles como europeos. "La incidencia de cáncer de mama se incrementa a partir de 35 y a los 55 se estabiliza", explica y añade que la tendencia ha sufrido un cierto incremento en los últimos años, pero que ha sido similar en todos los grupos de edad. "No se ha producido sólo en las mujeres más jóvenes", recalca.

María Sáez, última a la derecha, con los participantes en la mesa redonda.

María Sáez, última a la derecha, con los participantes en la mesa redonda. AECC

Sin embargo, casos como el de María demuestran que, aunque poco frecuente, la atención del cáncer de mama en jóvenes puede y debe mejorarse.

Según el coordinador del Grupo de Trabajo de Cáncer de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), Fernando López Verde, hay dos demoras que hay que controlar en estos casos, en los que el cáncer suele ser ya sintomático, al no localizarse por los programas de cribado. La primera es lo que tarda la mujer en consultar al médico, "por miedo a que le encuentren algo malo" y, la segunda, lo que tarda el médico en iniciar el proceso de estudio.

Con respecto al primer factor, López subraya que la prevalencia de cáncer de mama en jóvenes es muy baja, por lo que las mujeres no deben asustarse ya que, en la mayoría de los casos, "no será nada". Sin embargo, los expertos resaltaron que "hay que consultar" ante síntomas como bultos, secreción, cambio de forma en las manos o ganglios inflamados en la axila, "sobre todo si es sólo en una".

Con respecto al segundo, lo que claramente falló en el caso de Sáez, todos coinciden en que hay que acortar los tiempos y mejorar. "Hay que acortar los intervalos diagnósticos", destaca el ginecólogo Javier de Santiago, de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

Problemas adicionales

Aunque María podría considerarse un caso de éxito para la medicina -a pesar del retraso en el diagnóstico, su cáncer se curó- hubo otro fallo importante en el sistema. "A mí nadie me habló de la posibilidad de preservar mi fertilidad. Le pregunté a mi oncóloga si podría tener hijos y me respondió con un escueto 'no", resume.

Tras pasar por una quimioterapia para reducir el tumor antes de operarlo, someterse después a una mastectomía radical y seguir tratamiento con un anticuerpo monoclonal y terapia hormonal, a los "veintipico" años, a María se le provocó una menopausia precoz. Tener hijos biológicos propios dejó de ser una opción, a pesar de las posibilidades que ya entonces ofrecía la ciencia.

Cada año se diagnostican en España más de 26.000 casos de cáncer de mama y se calcula que el 20% se dan en mujeres menores de 45 años, según han recordado desde la AECC con motivo del Día Contra el Cáncer de Mama, que se celebra el próximo 19 de octubre.