Drogas

No, el Krokodil no ha llegado a España

El testimonio que sustentaba el primer caso de esta temible droga no se sostiene: ni se detectó desomorfina en el paciente ni el Krokodil se consume por vía oral.

Una representación con cocodrilos en el Zoo de Sriracha.

Una representación con cocodrilos en el Zoo de Sriracha. Reuters

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Ni el Plan Nacional sobre Drogas, ni los sistemas de alerta temprana, ni los decomisos de la Guardia Civil, ni la Oficina contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas, ni la Agencia Española del Medicamento, ni el Observatorio Europeo sobre Drogas ni las pruebas realizadas por la organización Energy Control han localizado nada remotamente comparable a la droga llamada Krokodil, un preparado de desomorfina cuyo uso se circunscribe únicamente a Rusia y Ucrania.

Hace unos días, un estudio publicado en la revista española Adicciones detallaba el caso de un supuesto usuario de Krokodil en Castellón. En aquel momento, diversos medios de comunicación dieron la voz de alarma sobre la llegada a España de esta droga, a la que se atribuyen fantásticos efectos secundarios, como la capacidad de volver antropófagos a sus usuarios. Sin embargo, el trabajo de Adicciones está basado en el único testimonio oral del paciente, sin más pruebas.

"Podría ser que se diera un caso excepcional y anecdótico de consumo de este preparado", detalla a EL ESPAÑOL Núria Calzada, coordinadora estatal de Energy Control, "pero si se lee ese artículo no se observa ninguna prueba específica respecto a la detección de desomorfina".

Suele ser algo cíclico. En septiembre de 2013, los medios dieron una alerta parecida sobre la misma droga. Una vez que alguien levanta la liebre, muchos otros van detrás. Y cuando el Krokodil llega a los titulares, mucha gente cree estarlo consumiendo. En este sentido, la responsable de Energy Control dice que "nos encontramos de todo, gente que dice que ha tomado 2C-B hablando por hablar, porque no conocen bien el argot o la nomenclatura, se dejan convencer... lo único que sabemos es que hay un positivo opiáceo: heroína, morfina, fentanilo o cualquiera de los opioides sintéticos que hay en el mercado", y vuelve a recalcar que "no hay ninguna base que sustente el uso de Krokodil en España".

Preparado barato de origen ruso

El Krokodil es, en realidad, una alternativa al consumo de heroína que surgió en Rusia, y consiste en una mezcla de desomorfina con productos agresivos como ácido clorhídrico, yodo y fósforo rojo. Surgió por la falta de acceso y por la persecución que se hace a los consumidores de estas drogas, que en estas zonas no tienen acceso a tratamientos sustitutivos con metadona o acceso a atención médica.

"Debido a estos productos, al pincharlo se siente dolor en la zona, y si se sigue pinchando es cuando se dañan los tejidos, etcétera, aunque muchos medios de comunicación ponen fotos que no corresponden con el consumo de Krokodil sino con grangrena", explica Calzada.

Una de las fotos que circulan por internet atribuidas al Krokodil.

Una de las fotos que circulan por internet atribuidas al Krokodil.

Este detalle también llevó a los expertos a dudar del estudio, ya que el paciente declaraba haber consumido la droga por vía oral cuando el Krokodil suele ser inyectado. "De hecho, los efectos devastadores vienen por la vía de administración", añade la coordinadora de Energy Control.

Aparecer en un estudio científico, aunque sea en una revista de impacto discreto, siempre dota de verosimilitud a un testimonio, pero... ¿cómo pudo pasar el filtro de los siete investigadores que participaron? "A nosotros también nos sorprende, aunque no es la primera vez que ocurre", indica Calzada.

En el pasado, otra revista española, Anales de Pediatría, publicó el caso del tampodka, sobre adolescentes que se introducían tampones mojados en vodka y que resultó ser otro bulo. "Estaba basado en vídeos de YouTube, no había pruebas fehacientes de que eso existiera, si alguien lo hizo fue por la propia repercusión mediática".