Farmacología

Ojo con el paracetamol en el embarazo

Un estudio español asocia su consumo con más síntomas de trastornos del espectro autista e hiperactividad en niños varones. 

A las embarazadas se les recomienda paracetamol.

A las embarazadas se les recomienda paracetamol. Wikimedia

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Embarazo. Maternidad. Autismo. Es difícil escribir una noticia que contenga estas tres palabras y no generar alarmismo pero es, precisamente, lo que más preocupa a los autores de un estudio español recién publicado que demuestra -en una cohorte de 2.644 niños- que la exposición prenatal al paracetamol incrementa el riesgo de sufrir síntomas de trastornos del espectro autista (TEA), aunque no de ser diagnosticado clínicamente con la enfermedad. 

"El objetivo no es culpar a las madres que toman paracetamol. De hecho, la recomendación no cambia a partir de nuestras conclusiones. Simplemente, abre la puerta a que se indague más sobre el asunto", recalca a EL ESPAÑOL la principal autora del trabajo, Claudia Abella, investigadora del CREAL, un centro asociado a ISGlobal en Barcelona.

El asunto del que habla la científica es de vital importancia para casi cualquier mujer embarazada: todas las que a lo largo de su gestación se enfrentan a un proceso gripal o un dolor agudo o cualquier otra molestia y se dan cuenta de que todo lo que hay en el botiquín no está recomendado durante el embarazo. ¿Todo? No. Hasta la fecha el acetaminofeno, otra denominación para el paracetamol, era la excepción.

En el documento del Ministerio de Sanidad  Manejo de fármacos durante el embarazo se puede leer: "El fármaco de elección general como analgésico y antipirético es el paracetamol, aunque no se aconseja su empleo en tratamientos prologados con dosis elevadas, por la posibilidad de alteración de la función renal fetal".

Sin causa - efecto

Pero los nuevos datos del estudio español -previamente observados en animales- dejan al menos incompleta esa frase. En el trabajo publicado en International Journal of Epidemiology se analizó a un grupo de 2.644 niños desde el nacimiento hasta que cumplieron cinco años. Se comparó la exposición al paracetamol que habían tenido en el vientre materno y, a continuación, se analizaron los síntomas que presentaban de hiperactividad o TEA.

Un 41% de los niños de cinco años habían sido expuestos en algún punto del embarazo. De media, presentaban hasta dos síntomas más de TEA que aquellos cuya madre nunca había tomado el medicamento en la gestación.  Ante este resultado, se podría concluir que el consumo del fármaco es perjudicial y que no debería haber más discusión al respecto, pero los autores no lo tienen nada claro.

Uno de ellos, Jordi Júlvez, resalta que el aumento de riesgo es "pequeño" y "a nivel poblacional, pero no clínico". Es decir, la afirmación de que hay más autistas entre los hijos de madres que consumen paracetamol es, a todas luces, incorrecta a día de hoy. "No es una causa - efecto", destaca también.

Balance riesgo beneficio

Pero el punto más importante, al que este estudio no responde y que marca la diferencia entre cambiar o no las recomendaciones con respecto a este fármaco, es el llamado balance riesgo-beneficio. Como comenta a este diario Júlvez "la fiebre también puede provocar problemas en el neurodesarrollo".

Así que la pregunta sería: "¿Es mejor tomar paracetamol y arriesgarse al aumento de los síntomas descrito en el estudio español o no tomarlo y poder causar al feto los problemas asociados a la fiebre sin tratar?".

Y se trata de una cuestión para la que no hay respuesta, como tampoco hay explicación de los mecanismos biológicos detrás del efecto observado con el fármaco. Así, y por el momento, el consejo de Abella es mantener las recomendaciones actuales, con una salvedad: "Se debe intentar evitarlo si no es necesario". "Hay que reconocer que no hay buenas alternativas", añade la experta.

Riesgo para varones

Otro de los datos que se desprende de la observación de la cohorte es que el aumento del riesgo observado sólo afecta a los niños del sexo masculino. La explicación puede estar en que el cerebro masculino sea más vulnerable en las primeras etapas de formación que el de las niñas, más que en el propio efecto del paracetamol.

"En general, los diagnósticos de trastornos neuropsiquiátricos son más frecuentes en varones", recuerda Abella. 

En cualquier caso, la investigadora resalta que el trabajo sólo "ha abierto una serie de puertas" y que es necesaria "más investigación". Ellos mismos van a continuar observando a la cohorte protagonista del trabajo aunque, a todas luces, habrá que llevar a cabo más estudios, entre ellos algunos que incluyan datos sobre las dosis concretas de paracetamol, sus efectos posteriores y el ya mencionado riesgo -beneficio de su uso.