Salud mental

Aceptemos al pedófilo para que no abuse de niños

La marginación de los pedófilos es un factor de riesgo para que se conviertan en pederastas. Reducir su estigmatización podría disminuir los abusos a menores.

Pedófilo no es pederasta

Pedófilo no es pederasta

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"Soy pedófilo y siento una fuerte atracción por niñas a partir de 4 años". Es fácil suponer que la persona que pronuncie estas palabras recibirá un fuerte rechazo social. Sin embargo, hay quienes luchan para reducir el estigma asociado a la pedofilia, particularmente para aquellos que nunca han delinquido. Ahora, un estudio advierte de que la marginación y la estigmatización de los pedófilos que nunca han abusado de un menor, podría ser un factor de riesgo para que lo acaben haciendo.

La frase que abre este reportaje es de Ethan Edwards (nombre ficticio), un estadounidense de más de 50 años que, junto a otro pedófilo confeso, fue el promotor de la plataforma online Virtuous Pedophiles, cuyo objetivo es proporcionar apoyo e información para que personas como ellos reconozcan su condición y acudan a terapia. 

Edwards aclara que su objetivo "es ayudar a quienes se sienten atraídos sexualmente hacia los niños, pero se han comprometido a resistir sus sentimientos sexuales” y que su esperanza es "reducir la incidencia del abuso sexual infantil", asegura en la pequeña biografía que se incluye en la página web.

Durante la última década han surgido varias de estas plataformas y algunos países han desarrollado programas de prevención y tratamiento gratuitos para los pedófilos que así lo deseen. Entre ellos destacan el Proyecto Dunkelfeld en Alemania o Help Wanted (Se necesita ayuda, en español), en Estados Unidos, que han centrado sus esfuerzos en tratar de facilitar el acceso de los pedófilos a los programas de tratamiento, con campañas de sensibilización.

Miedo al rechazo social

Sin embargo, es difícil que los pedófilos reconozcan su realidad cuando la reacción habitual es de profundo rechazo y la mayoría teme las consecuencias sociales o incluso legales que pueden sufrir, aún sin haber cometido ningún delito. "Aunque nunca he tenido contacto sexual con un niño y nunca lo tendré, podría perder a todos mis amigos y apoyos sociales si alguien se entera", explica Edwards, que asegura acudir regularmente a terapia.

Según un reciente estudio publicado en la revista científica Current Sexual Health Reports, en el que se analiza parte de la literatura científica publicada hasta ahora, generalmente los pedófilos temen "perder a sus amigos, ser vistos como psicópatas o no ser aceptados si dan a conocer sus intereses sexuales en los niños" y, en algunos casos, "esos temores les llevaban a aislarse del resto de la sociedad".

Los autores de esta revisión, los investigadores James Cantor, del Centro para las Adicciones y la Salud Mental, e Ivan McPhail, de la Universidad de Saskatchewan, alertan de que la marginación es un factor de riesgo que puede provocar que los pedófilos terminen por abusar de un menor. En general, asegura el estudio, "los esfuerzos para reducir el estigma pueden ser un aspecto clave para fomentar que las personas que luchan para hacer frente a sus impulsos pedófilos busquen ayuda", ya que algunos estudios indican que solo un tercio de los pedófilos cree que un profesional podría entender sus problemas.

Según el trabajo realizado por estos investigadores, el público general tiene toda una serie de mitos asociados a la pedofilia y "atribuyen rasgos negativos a los pedófilos y son pesimistas sobre la posibilidad de que sean tratados". Además, la fuerza y la prevalencia del estigma hacia los pedófilos es mucho mayor que la que existe hacia personas que padecen otros trastornos mentales.

Un pedófilo no es un pederasta

Entre los principales problemas a la hora de reducir el estigma hacia los pedófilos está la gran confusión que hay con respecto a los términos que se utilizan para calificarlos, ya que usualmente se confunde la pedofilia, entendida como la atracción hacia un menor, con la pederastia, que es el abuso sexual infantil. "Varias investigaciones han mostrado que el público suele ver una relación directa entre la pedofilia y el abuso de menores", aseguran Cantor y McPhail.

Sin embargo, "contrariamente a la creencia popular, no todos los delincuentes sexuales que abusan de niños son pedófilos y no todos los pedófilos cometen delitos sexuales", afirma el investigador de la Universidad de Toronto Michael C. Seto en una de las obras de referencia sobre pedofilia y abusos sexuales a menores. Es más, los datos de los que se dispone indican que al menos la mitad de los pederastas no son pedófilos.

La confusión es habitual en algunos medios de comunicación, pero las discusiones sobre el concepto de pedofilia también se dan en el ámbito científico. No son pocos los investigadores que han criticado la definición de pedofilia que aparece en la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM, por sus siglas en inglés) que realiza la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

"Los criterios actuales para el diagnóstico de trastorno pedodofílico sitúan a las personas que nunca han abusado de un niño en la misma categoría que aquellas que lo han hecho", critica Frederick Berlin, investigador de la Universidad Johns Hopkins. Esta confusión, denuncia este psiquiatra en un artículo, "hace que desaparezca la distinción entre sentirse atraído sexualmente por los niños de alguna manera y experimentar impulsos que te lleven a abusar de ellos".

Todos estos factores influyen no solo en la percepción que tiene la sociedad sobre la pedofilia, sino en la imagen que los pedófilos tienen de si mismos. Según Cantor y McPhail, "los médicos deben considerar los factores de estrés relacionados con el estigma hacia los pedófilos y analizar cómo estos individuos se sienten consigo mismos".

¿Qué hacer con los pedófilos?

A la hora de abordar el posible tratamiento de los pedófilos, existen dos posiciones encontradas, dado que los estudios realizados hasta la fecha aún no han sido capaces de establecer las causas de la pedofilia. Por un lado, está la posición mayoritaria de los que consideran que es una condición estable y que no se puede modificar y, por otro, los que creen que es un trastorno curable.

A este respecto, los resultados de otro estudio reciente publicado en la revista Archives of Sexual Behavior muestran que "la excitación sexual con fantasías que involucran a niños es estable" y apoyan la conceptualización de pedofilia "como una orientación sexual en los hombres".

Si esto es así, aseguran Cantor y McPhail, "los tratamientos de estas personas deben centrarse en hacer frente a sus impulsos pedófilos y en tratar de que lleven una vida satisfactoria y no en cambiar la orientación básica de la persona".

En cualquier caso, ambos investigadores llaman la atención sobre la falta de resultados concretos y la necesidad de realizar más estudios científicos sobre este controvertido asunto. Al fin y al cabo, el principal objetivo a la hora de tratar a los pedófilos es reducir las posibilidades de que algunos de ellos terminen abusando de menores.