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Superfecundación o el caso de los mellizos de distinto padre

El descubrimiento de que dos hermanos nacidos a la vez en Vietnam son de distinto padre ha llamado la atención a la prensa británica, pero se trata de un fenómeno biológico ya conocido para el que se tienen que dar ciertas circunstancias. 

Dos mellizos pueden ser fruto de dos relaciones sexuales distintas.

Dos mellizos pueden ser fruto de dos relaciones sexuales distintas. REUTERS

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Un hombre de 34 años de la provincia vietnamita de Hoa Binh ha sabido de boca de sus médicos que los que él creía sus dos hijos, que ahora tienen dos años, eran de padres distintos. Más allá del disgusto, el individuo, cuya identidad se desconoce, tuvo sin duda que sorprenderse. La razón: se trataba de gemelos y, en aras a la lógica, concebidos por lo tanto al mismo tiempo. 

Aunque la noticia ha adquirido protagonismo en los medios de comunicación sobre todo británicos, se trata de un fenómeno biológico ya conocido, que tiene por nombre superfecundación. El mismo no implica la existencia de dos padres, sino de dos mellizos producto de relaciones sexuales diferentes. Cuando el progenitor es el mismo, lo más probable es que el caso pase desapercibido; cuando cambia, la falta de parecido entre los hermanos -como ha sucedido en Vietnam- hace saltar la voz de alarma. En ese caso hablamos de fecundación heteropaterna. 

Según el presidente de la Asociación de Genética de Vietnam, Le Dinh Luong, se trata del primer caso registrado en el país y el octavo a nivel mundial. Para el director del IVI Madrid, José Antonio García Velasco, esa cifra corresponde "a los casos que han salido publicados" ya que, a su juicio, "puede haber muchos más". "En ocasiones la madre no querrá contar su vida ni el padre preguntar", señala a EL ESPAÑOL. 

Pero ¿qué tiene que suceder para que se produzca una súperfecundación heteropaterna? García Velasco explica que los espermatozoides permanecen en las trompas y el tracto genital femenino "unas 72 horas" y los óvulos pueden estar "fecundables" entre 24 y 48 horas. "Si el óvulo es fecundable unos dos días y los espermatozoides duran unos tres días, hay un periodo ventana de casi seis días para que eso ocurra", subraya. 

Pero que pueda pasar no quiere decir que sea fácil. En primer lugar, tiene que suceder que se ovulen dos óvulos. Lo normal es que cada mujer y cada ciclo produzca un óvulo y lo segundo -lo que da lugar al nacimiento de mellizos normales- sólo sucede en uno de cada 80 ciclos ovulatorios. Pero, además, se tiene que producir otra circunstancia: que la mujer tenga relaciones con dos parejas diferentes en esos días y que, además, los dos óvulos fecunden y se implanten en el óvulo de la madre. 

"Es algo muy muy raro", reconoce García Velasco que, no obstante, considera que el caso vietnamita "no deja de ser una anécdota". "Me da la sensación de que a la gente le llama la atención más que la superfecundación el hecho de que esa mujer tenga relaciones con dos parejas", puntualiza. 

El experto considera que el fenómeno puede ser más frecuente en la reproducción asistida, porque en la fecundación in vitro (FIV) se producen varios óvulos, gracias a la medicación, que se extraen posteriormente para fecundarlos. Pero alguno puede no extraerse, la mujer puede ovular en esos días y fecundarlo tras una relación con su pareja u otra. 

Esta situación rebasaría la categoría de anécdota en un caso concreto: cuando se aplica el diagnóstico genético preimplantacional (DGP) para evitar una enfermedad hereditaria. "Si al mismo tiempo, la mujer se embaraza de forma natural, podría acabar teniendo un hijo enfermo, por lo que les advertimos que no tengan relaciones antes, durante o después de la implantación del embrión seleccionado", concluye.