Salud

El cáncer no se ve en la sangre sana (todavía)

La biopsia líquida, que permite detectar el ADN circulante de un tumor maligno con un simple análisis, es ya una realidad. Pero de momento sólo para personas ya diagnosticadas. 

El ADN dañado puede causar cáncer.

El ADN dañado puede causar cáncer. Washington U./ NIH

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Biopsia es un término que asusta a cualquiera. Que un médico prescriba esta prueba no sólo implica una probabilidad de sufrir una de las enfermedades más temidas, el cáncer, sino que supone también el tener que pasar por el quirófano. La situación varía si a ese sustantivo se le añade el adjetivo "líquida". En este caso, la cirugía se cambia por un simple pinchazo, aunque lo que se pretenda buscar sea también un tumor maligno. 

En los últimos tiempos, se han publicado numerosos avances en torno a este procedimiento. España, además, ha tenido un papel importante en los mismos. Sólo en este último año, investigadores de dos hospitales del país, el Vall d'Hebrón Instituto de Oncología (VHIO) y el Oncohealth Institute de la Fundación Jiménez Díaz (FJD), han llevado a cabo biopsias líquidas en pacientes, lo que se podría considerar como un importante paso hacía la detección de esta enfermedad a través del estudio de una simple muestra de sangre.

Pero este escenario, soñado y temido a la vez por muchos oncólogos, está lejos de ser una realidad. La biopsia líquida lo es, sí, pero siempre para cáncer ya diagnosticado por métodos tradicionales. Según los expertos consultados por EL ESPAÑOL, tendrán que pasar años hasta que se pueda utilizar en medicina preventiva y lo importante es ahora centrarse en confirmar su uso en el manejo de la enfermedad. 

Lo que sí se puede afirmar sin ningún tipo de duda es que, tanto en cáncer colorrectal como en tumores cerebrales, el análisis del llamado ADN circulante en sangre puede contar muchos datos sobre una lesión y ayudar incluso a determinar su diagnóstico afinado, pronóstico y tratamiento adecuado. 

Nombre y apellidos

La medicina personalizada en cáncer es una realidad en la oncología desde hace más de 15 años. Pero precisamente por ser específicos, requiere de un análisis molecular del tejido maligno. O así era hasta ahora. La biopsia líquida evita que el paciente entre a quirófano pero sólo por segunda vez, como explica el director del Oncohealth Institute de la FJD, Jesús García Foncillas. 

"Esto es para tumores avanzados, metastásicos", señala este experto, que ha aplicado la biopsia líquida en pacientes de cáncer colorrectal. "Permite saber si el perfil genético orienta a un tratamiento o a otro, algo para lo que antes había que tomar una muestra", comenta. El procedimiento es aparentemente sencillo: de la sangre del paciente se extrae su ADN sobre el que se practican unas técnicas de biología molecular llamadas reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y citometría de flujo. "Requiere de bastante equipamiento de laboratorio y mucha experiencia", subraya. 

Como suele suceder en cualquier avance médico, hay empresas detrás. En este caso, la que suministra los reactivos -las tiras que indican mediante un cambio físico un resultado concreto- es la estadounidense Sysmex Inostics, pero hay más. 

El director de Investigación Traslacional del VHIO, Joan Seoane, no ha requerido de ninguna compañía y lo ha realizado en su propio laboratorio. Su experiencia con biopsia líquida, publicada este noviembre en Nature Communications, es algo distinta a la de la FJD y a la también llevada a cabo en su centro con cáncer colorrectal metastásico. 

Seoane ha analizado el ADN circulante en el líquido encéfalorraquideo. Ha evitado así una segunda biopsia a pacientes con tumor cerebral, algo que parecía muy difícil porque ha de traspasar la barrera hematoencefálica. Para obtener una muestra de este preciado líquido, los enfermos se someten a un proceso "mucho menos invasivo que la biopsia tradicional, que implica la perforación del cráneo". En este nuevo escenario, los pacientes han de hacerse una punción lumbar que, aunque requiere atravesar las vértebras para llegar a la duramadre (donde se encuentra este material), a efectos prácticos no es más molesto que una anestesia epidural como las que se utilizan para el parto.  

"El concepto clave es que no todos los tumores son iguales; el tema es cómo podemos saber qué tumor exacto tiene un paciente concreto, poder ponerle nombre y apellidos", señala Seoane. 

Otros posibles usos

Por tanto y por el momento, la biopsia líquida sirve para caracterizar los tumores, pero ¿se podría ampliar su utilización? En el horizonte, hay una segunda indicación más cercana: la de averiguar cuándo un cáncer ha regresado. Aunque se suele tratar de una mala noticia, los oncólogos coinciden en que cuanto antes se sepa que se ha formado una metástasis, más posibilidades hay de vencerla. 

En este sentido, Seoane y sus colaboradores están probando la biopsia líquida -de nuevo en líquido encéfalorraquideo- con este fin también en tumores cerebrales. 

La Johns Hopkins University (JHU, en EEUU) también lo está analizando en muchos otros tipos de cáncer, desde el de colon hasta el de pulmón. "Está claro que los resultados en la caracterización abren una ventana a desarrollar métodos de diagnóstico precoz en un contexto de recurrencias o metástasis", subraya Seoane. 

El test de las promesas falsas

Pero si hay un escenario que podría parecer idóneo es el de la utilización de biopsia líquida en personas aparentemente sanas: gente que acudiera a la consulta de un médico y, tras hacerse un análisis de sangre, recibiera el siguiente mensaje: "Tiene usted cáncer, pero es tan pequeño que no tendremos ningún problema en acabar con él". 

Éste es el sueño de Bert Vogelstein, un genetista de la JHU que ha abogado públicamente por la realización de chequeos masivos a través de análisis de sangre para buscar distintos tipos de cáncer. 

La prueba es para un público muy concreto, los hipocondriacos con dinero

El científico es asesor de dos empresas que se han aventurado a publicitar lo que la ciencia aún no ha demostrado que se puede hacer: localizar el cáncer en sangre de personas aparentemente sanas. La más conocida es Pathway Genomics, que comercializa (sólo para médicos y por unos asequibles 300 dólares) su test genómico CancerIntercept Detect, indicado para "personas con muchas posibilidades de padecer la enfermedad". En este grupo no sólo incluye a gente con un elevado historial de cáncer en su familia; también a aquellos que pertenecen a grupos de riesgo, como grandes fumadores o expuestos a contaminantes. 

García Foncillas, que conoce la empresa, destaca que no están haciendo nada ilegal porque avisan de que la prueba está en contexto de investigación. "Es para un público muy concreto, los hipocondriacos con dinero, que lo usan para lavarse la conciencia y el miedo", subraya. 

Riesgos de la detección ultraprecoz

Aunque esto diste de ser una realidad con utilidad clínica, sí que parece que la ciencia está avanzando en este sentido. "Pasarán años", comenta el oncólogo de la FJD. Seoane insiste en que "todavía no se puede hacer" y que, para afirmarlo, habría que llevar a cabo pruebas y "demostrarlo científicamente". "Con la tecnología actual podría ser factible, pero esto se ha de confirmar", comenta. 

El director del servicio de Anatomía Patológica de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), Miguel Ángel Idoate, es especialmente cauteloso con esta posibilidad. "No se puede aplicar en este sentido, sería llevar la biopsia líquida a una circunstancia no prevista", advierte. 

¿Por qué este temor a lo que podría ser el sanedrín del diagnóstico precoz? Para Idoate está muy claro. Se podría dar la paradoja de que una aparente buena noticia se convirtiera en un suplicio para el paciente. En primer lugar, advierte el especialista, existe toda una teoría, muy validada científicamente, que previene contra esta detección ultraprecoz. "La teoría de la vigilancia inmunológica dice que muchos tumores no prosperan porque son eliminados cuando todavía están formados por muy pocas células, pero también mostrarían ADN en sangre si se generalizaran ese tipo de análisis", explica. 

Muchos tumores no prosperan porque son eliminados cuando todavía están formados por muy pocas células

Para el experto, lo que se conseguiría es "crear alarmas innecesarias". "Además, no sabríamos qué hacer con ellos, podrían ser tumores tan pequeños que no tuviéramos capacidad de localizarlos dentro del cuerpo y, por tanto, tratarlos", añade. 

"Es empezar la casa por el tejado y no hay que saltarse lo que la medicina establece como pasos previos hasta que se sepa qué hacer con una tecnología nueva", concluye el especialista navarro. 

Avances científicos

En un artículo publicado en la revista MIT Technology Review, el oncólogo Daniel Haber, del Massachusetts General Hospital Cancer Center, lo especifica: "La posibilidad de hacer chequeos a gente sana y decirles 'Oh, sí, hay un cáncer por ahí en algún sitio, pero no sabemos dónde', supondría la muerte de todo este proyecto".

García Foncillas, aunque coincide en esta visión para el momento actual, señala un estudio recién publicado que podría suponer un importante avance en este sentido. Con una apariencia más seria a la de los test comercializados, el trabajo acaba de ser publicado en la revista Cancer Cell

Los investigadores de distintos centros holandeses y la Universidad de Harvard analizaron la sangre de 228 pacientes de cáncer y 55 individuos sanos en busca de las llamadas plaquetas educadas por el tumor, un compuesto que altera el perfil del ARN. Con una efectividad del 95%, los autores lograron distinguir quién estaba enfermo y quién no, sólo a través del anáisis del "equivalente a una gota de sangre".

Las posibilidades en este campo parecen infinitas, pero también las incógnitas sobre su aplicación clínica. Parece que en cualquier caso, habrán de pasar años hasta que un simple análisis nos comunique un cáncer mucho antes de que éste se haya manifestado.