Espacio

Observan de forma directa un planeta con tres soles

El sistema, bautizado como HD 131399 y a 326 años luz de la Tierra, se comporta distinto a todo lo visto hasta la fecha.

Cualquier tipo de organización de estrellas y planetas es potencialmente posible.

Cualquier tipo de organización de estrellas y planetas es potencialmente posible.

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Cuando del universo apenas conocíamos nuestro Sistema Solar, y de esto no hace tantos años, pensábamos que más allá todo tenía que ser parecido, y que alrededor de todas aquellas estrellas lejanas tenía que haber un puñado de planetas dando vueltas. Todo lo demás pertenecía al ámbito de la ciencia ficción, como en Solaris, el planeta imaginado por Stanisław Lem que contaba con dos soles, uno azul y otro rojo, o el planeta Tattooine de La Guerra de las Galaxias, con sus soles Tattoo I y Tattoo II.

La noción clásica era también que un sistema con más de dos soles suele ser inestable; por tanto, tarde o temprano, alguno de los miembros de esta sociedad celeste acaba siendo expulsado. Sin embargo, el avance de los telescopios y otras herramientas de detección demostró que, más allá de nuestro sistema solar, casi cualquier tipo de organización de estrellas y planetas es potencialmente posible.

En los últimos años se ha llegado a la conclusión de que las estrellas que se agrupan en tandas de dos o más son tan numerosas como las individuales. Sin embargo, en pocas ocasiones hemos sido capaces de observar de forma directa estos sistemas múltiples, debido a la dificultad de detectar un planeta en mitad de la contaminación lumínica procedente de varias estrellas.

Ilustración del sistema planetario HD 131399.

Ilustración del sistema planetario HD 131399.

Esta semana, un grupo de astrónomos dirigido por Kevin Wagner, de la Universidad de Arizona, ha publicado en Science la detección de forma directa de un planeta dentro de un sistema de tres estrellas. Este sistema, bautizado HD 131399, tiene características muy raramente observadas hasta ahora, como el tamaño del exoplaneta (unas cuatro veces la masa de Júpiter) o su temperatura (entre 575 y 625ºC). Estos científicos lograron obtener estas imágenes empleando el Very Large Telescope instalado en el desierto chileno de Atacama y el instrumento SPHERE-9, especializado en la búsqueda de planetas más allá del Sistema Solar.

"Aunque las estrellas binarias suelen aparecer mucho más a menudo en los medios, las estrellas triples no son tan raras, de hecho son bastante comunes en el cosmos", dice a EL ESPAÑOL Wagner. "Lo realmente sorprendente fue encontrar un planeta que orbita de esa forma entre ellas". El astrónomo se refiere a que lo más común es que los planetas en este tipo de sistemas estén más cerca de una de las estrellas que de las otras.

Sin embargo, en este sistema, "el planeta está en una órbita amplia alrededor de una de las estrellas, que la atrae usando la influencia gravitatoria de las otras dos", explica el investigador. Lo normal sería que ese planeta fuese expulsado del sistema debido a la influencia gravitatoria irregular de las tres estrellas, pero de alguna forma logró sobrevivir.

Hasta ahora, se había descrito la existencia de cuatro planetas de estas características. Hace apenas tres meses, se anunció en un artículo de The Astronomical Journal la detección del último de ellos, bautizado KELT 4-AB.

Lo relevante de este nuevo hallazgo es que HD 131399 es el primer exoplaneta con tres soles del que se han obtenido imágenes. La detección directa de planetas fuera de nuestro sistema solar es relativamente reciente y ahora agrupa una veintena de objetos, el primero fue 2M1207b, en 2004.

"Este tipo de sistemas suelen observarse de forma indirecta, observando el impacto que tienen los planetas en el movimiento de la estrella", explica a este periódico Antonio Darwich, profesor en la Universidad de La Laguna. "Incluso el movimiento de nuestro Sol se ve alterado por la presencia de Júpiter o Saturno, que tienen la suficiente masa como para afectar a la órbita de la estrella".

Descripción de la trayectoria orbital de este exoplaneta.

Descripción de la trayectoria orbital de este exoplaneta.

En el caso de este estudio, el planeta HD 131399 es tan grande que aglutina la suficiente masa como para emitir su propia luz. "La temperatura está en torno a los 600°C porque, de su propia contracción gravitatoria, el gas que tiene se va calentando", dice Darwich, "y un planeta tan caliente puede emitir su propia luz infrarroja".
Otra ventaja para los astrónomos fue que el planeta estaba lo suficientemente alejado de las estrellas como para que el brillo de éstas no enmascarase el propio brillo infrarrojo. "Creo que está a unas 60 unidades astronómicas de la estrella, mucho más lejos de lo que Plutón está del Sol", indica el físico desde el Observatorio del Teide.
Las posibilidades de que HD 131399 fuera lo que ha acabado siendo eran tan bajas que Wagner confiesa que al principio se planteó otras hipótesis, como que no fuese un planeta sino quizá una estrella que aparecía más al fondo, "pero ahora que tenemos los datos podemos asegurar que es realmente un planeta en una configuración exótica y nunca antes vista".

Hacia la estabilidad

Cuando los sistemas estelares se están formando, suele haber un periodo grande de inestabilidad orbital: unos planetas empiezan a chocar con otros planetas o se pierden en el espacio hasta que el sistema se estabiliza de alguna forma. Del mismo modo, la Tierra pasó sus primeros 1.000 o 2.000 millones de años siendo brutalmente acribillada por cometas y asteroides que la golpeaban porque Júpiter aún no estaba posicionado en su órbita.
Y cuando hablamos de tres soles, la zona entre ellos donde se pueden dar órbitas estables es mucho menor que en un sistema como el nuestro. "Por los modelos que he visto de simulaciones parece estable, pero puede que el planeta sea lo suficientemente joven como para no haber estabilizado aún su órbita", indica Darwich.

Sobre el asunto de cómo llegó ahí, Wagner añade que "parece muy improbable que el planeta se formara en el mismo sitio donde está ahora, debido al simple hecho de que las otras estrellas probablemente inhibirían la formación del planeta, interrumpiendo el disco protoplanetario de gas y polvo en la región donde actualmente lo vemos". El descubridor de este planeta con tres soles cree más probable que "se formara cerca de una de las estrellas y luego migrara a su órbita actual mediante una interacción con la estrella, o bien con otro planeta aún no visto".