Incendios forestales

Los peores incendios de los últimos años coincidieron con olas de calor

Aumentan súbitamente las temperaturas en España y se produce un incendio en Jávea. ¿Casualidad? No. Los datos advierten de que hay que esperar lo peor en estos días.

La urbanización Cumbres del Sol junto a La Granadella, cerca de Jávea.

La urbanización Cumbres del Sol junto a La Granadella, cerca de Jávea. EFE

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En España, los incendios más devastadores de los últimos 15 años se han producido durante (o inmediatamente antes o después) de una ola de calor. Así lo demuestran los datos cruzados de la presencia de olas de calor, determinadas por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y los de incendios forestales, que ofrece el Ministerio de Medio Ambiente. 

Los cinco peores incendios entre 2001 y 2015. En rojo, los intencionados.

Los cinco peores incendios entre 2001 y 2015. En rojo, los intencionados. Civio

En total, estos siete grandes incendios forestales (cinco en la península y dos en Islas Canarias) producidos durante olas de calor acabaron con la vida de 11 personas, otras ocho en el hospital y 70.879.000 euros en pérdidas, según datos del Ministerio de Medio Ambiente recogidos por el proyecto España en Llamas de la Fundación Civio.

Cronología

29.867 hectáreas ardieron en Minas de Riotinto, Huelva, en un incendio que comenzó el 27 de julio de 2004, justo un día después de una ola de calor que comenzó el día 24 afectando a diez provincias.

Un año después, el 16 de julio, unos campistas en Riba de Saelices, Guadalajara, encendieron una hoguera que se les fue de las manos en mitad de otra ola de calor. El resultado fue de 12.733 hectáreas calcinadas por el fuego.

La ola de calor que afectó a la península y las islas Canarias entre el 27 y el 31 de julio de 2007 dejó dos de los peores incendios de la historia reciente del archipiélago. El 26, justo al comienzo de la alerta por calor comenzaron a arder 18.673 hectáreas en Tejeda, en la isla de Gran Canaria. Pocas horas más tarde, al norte de la vecina isla de Tenerife comenzaría otro incendio, que terminó arrasando 16.821 hectáreas en Los Realejos.

El 28 de junio de 2012, en mitad de otra ola de calor, comenzó el incendio de Cortes de Pallás, Valencia, que arrasó 28.879 hectáreas de superficie forestal. Un día después, y una vez AEMET dio esta alerta por terminada, comenzó cerca de allí, en Andilla, un nuevo incendio que afectó a otras 20.065 hectáreas.

Durante ese mismo verano de 2012, el peor de la historia reciente de España en cuanto a incendios, se produjeron tres olas de calor. En la última de ellas, un fuego en Castrocontrigo, León, acabó con 11.592 hectáreas de superficie forestal.

Pero las olas de calor también han dado pie a eventos más pequeños, 40 en total desde 2005, que incluyen el fuego provocado en Zaragoza por unas maniobras militares y que acabó siendo el 2º más destructivo de 2009, con 6.459 hectáreas quemadas.

Responsabilidad

El incendio que en estos momentos los medios de extinción tratan de controlar en La Granadella, entre las localidades valencianas de Jávea y Benitatxel, se ha atribuido a la acción de un pirómano. "La mano del hombre, de forma precisa, eligiendo el día de más calor del año", dijo José María Ángel, director general de Emergencias de la Generalitat.

Sin embargo, no es lo más común. Aunque la mano del hombre ha tenido algo que ver en el 62% de los incendios de más de 100 hectáreas (1228 de 1974) que ha habido en nuestro país desde 2001, durante las olas de calor este efecto se minimiza.

Incendios de más de 250 hectáreas producidos durante una ola de calor.

Incendios de más de 250 hectáreas producidos durante una ola de calor.

De los mayores incendios ocurridos en circunstancias de calor extremo, tan sólo el de Los Realejos en 2007 fue intencionado. En los demás casos, el ser humano cumplió un papel generalmente negligente. En Cortes de Pallás (2012) el origen estuvo en unos motores y máquinas; en Riba de Saelices (2005) fueron unas hogueras y en Zaragoza (2009) unas maniobras militares que salieron mal.

Está claro que, en estos eventos con temperaturas altísimas aderezadas con baja humedad y vientos, los tres mejores amigos del fuego, no se puede confiar en la naturaleza para aliviar los errores del hombre.