Meteorología

Phil no busca la primavera sino el amor, y otras claves del Día de la Marmota

En la jungla. La tradición dicta que si no ve su sombra, el final del invierno se acerca. La ciencia tras esta predicción es escasa. Por cierto, este año predice una primavera temprana.

La marmota Phil este año.

La marmota Phil este año. Reuters

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La celebración del Día de la Marmota, que tiene lugar desde hace casi 130 años, es mundialmente conocida por la comedia Atrapado en el tiempo dirigida por Harold Ramis en 1993, en la que un hilarante Bill Murray vivía una y otra vez el mismo día.

La curiosa tradición folclórica (Groundhog Day en inglés) se celebra cada 2 de febrero en Punxsutawney (EEUU) y básicamente consiste en lo siguiente: Phil se despierta de su hibernación y sale de su madriguera. Si el cielo está encapotado, no verá su sombra y eso significa que la primavera llegará pronto. Esto es lo que ha ocurrido hoy. Si el día está despejado y soleado (y, por tanto, ve su sombra), el invierno durará seis semanas más, por lo que volverá a su hogar para prolongar su siesta invernal. 

Sus organizadores, aglutinados en el Punxsutawney Groundhog Club, promocionan este año "el pronóstico 130 de Phil" (PDF), aunque obviamente la marmota no es la misma cada año, ya que la esperanza de vida de estos pequeños mamíferos oscila entre los 6 y los 10 años.

Este evento suele reunir a cerca de 30.000 personas en la pequeña localidad de Pensilvania, y supone todo un acontecimiento televisivo. Pero ¿existe alguna explicación científica a las predicciones de la marmota Phil? La respuesta corta es no. "No hay ciencia seria, no", comenta a EL ESPAÑOL Modesto Sánchez, meteorólogo y portavoz de la Agencia Española de Meteorología (AEMET). Pero analizamos a continuación algunos hechos relacionados con esta fiesta tradicional. 

¿Acierta la marmota?

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA), las predicciones de Phil para todo el país no son perfectas. En el sitio web de información medioambiental (NCEI, por sus siglas en inglés) compararon las temperaturas nacionales de Estados Unidos con las previsiones de Phil en los últimos 10 años y, en promedio, el animal tuvo una tasa de acierto del 40%.

Modesto Sánchez comenta que "aunque algunos defienden su índice de acierto, los estudios más serios indican que el acierto de la marmota, en torno al 40% de las veces, es más o menos el mismo de tirar una moneda al aire".

Efectivamente, existen otros estudios que apuntan a que el éxito del promedio de las predicciones de la simpática marmota entre 1950 y 1999 llegaron al 70,4%, al menos en las inmediaciones de Punxsutawney, tal y como indicaba Paul Sommers en un artículo publicado en el año 2000 en la revista de la Asociación Matemática de EEUU.

Por qué se asoma (en realidad)

Desde el punto de vista biológico, es difícil explicar que estos mamíferos (Marmota Monax o marmota canadiense, en este caso) salen de su madriguera para ver si proyectan o no sombra. La razón científica parece ser mucho más práctica: buscan pareja.

Stam Zervanos, profesor emérito de biología en la Universidad Estatal de Pennsylvania, explicaba el pasado año en National Geographic que "en esta época del año, los machos salen de sus madrigueras para iniciar la búsqueda de las hembras". El apareamiento suele ocurrir rápidamente. Cuando se encuentran "regresan a sus madrigueras de invierno y pasan un poco más de tiempo en hibernación", explicaba el experto.

El folclórico origen

El moderno Día de la Marmota tiene sus orígenes en Europa, en una antigua celebración del momento justo entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera. Entonces los campesinos se fijaban en si los erizos proyectaban o no sombra tras su hibernación. Anteriormente, los romanos ya celebraban un festival de purificación llamado Februus, para preparar sus campos para la siembra. Terminó convirtiéndose en la celebración cristiana de la Candelaria, que ensalza la presentación del niño Jesús y la purificación ritual de María.

La fiesta llegó a Norteamérica de la mano de colonos de origen alemán, que cambiaron el erizo -no autóctono de Pensilvania- por la marmota, por sus similares hábitos de hibernación.

No es la única marmota

Tal es el éxito de esta tradición que algunas ciudades también celebran este acontecimiento; incluso la ciudad de Nueva York cuenta con su propia marmota, Chuck, que habita en el Zoo de Staten Island. En 2009 mordió al entonces alcalde, Michael Bloomberg. Y un ejemplar murió hace dos años después de que se le cayera de las manos al actual regidor, Bill de Blasio.

Meteorología

Desde tiempos ancestrales, el hombre se ha fijado en la naturaleza en su afán por predecir los fenómenos meteorológicos. Los pueblos antiguos observaron el comportamiento animal en busca de pistas a los cambios en el tiempo, algo crucial para las cosechas. El despertar de animales que hibernan, como los tejones, los erizos y hasta los osos, era una señal del final del invierno. Incluso hoy en día, otros comportamientos animales -como las migraciones de las aves, por ejemplo- pueden indicar variaciones en el cambio de estaciones.

Lo cierto es que el ser humano siempre ha buscado patrones, que se ven reflejados por ejemplo en el rico refranero español. Desde la AEMET, Modesto Sánchez recuerda que los refranes responden a los intentos del ser humano por adelantar la predicción meteorológica, normalmente sin sentido científico alguno. "Como las Cabañuelas", apunta este experto, una forma de predecir el tiempo de todo el año a partir de una serie de días.

Algunos patrones sí tienen una explicación perfectamente científica. Sánchez explica, por ejemplo, por qué los días claros de invierno son más fríos: la Tierra se enfría por la noche -"en invierno mucho porque las noches son más largas"- y se vuelve a calentar gracias a la acción del sol por el día. "Si un día de invierno está nublado, parte de la radiación vuelve a la tierra por el efecto invernadero y hace menos frío", explica. Y al contrario, si el cielo está despejado, hará más. "Por eso, en días despejados, y sobre todo en noches despejadas, bajan mucho más las temperaturas en invierno". Luego el sol calentará durante el día, pero en invierno hay menos horas de luz y, por tanto, calienta menos.

La relación de este hecho con los anticiclones es que este fenómeno despeja de nubes el cielo, no hay nubosidad. Los agricultores de la antigua Europa se dieron cuenta de esta relación, y desarrollaron diversas leyendas en torno a ella: folclore, costumbres y tradiciones ancestrales, pero no ciencia.