Los genes Halloween existen (y también dan miedo)

En 1984 se descubrió una parte del ADN de la mosca Drosophila a la que se bautizó como a la festividad estadounidense

Exhibición de calabazas en Halloween en Nueva York.

Exhibición de calabazas en Halloween en Nueva York.

A primera vista, nada podría parecer más distinto que un ser humano y una mosca Drosophila. Sin embargo, es uno de los animales más utilizados en investigación biomédica. Los motivos los explica el director del Instituto de Medicina Genómica (IMG) en Valencia, Manuel Pérez-Alonso: "Hay un paralelismo en los procesos biológicos básicos". 

Esto explica que miles de investigadores en todo el mundo escruten la fisiología de este pequeño animal y, entre otras cosas, investiguen sus genes, en busca de similitudes con los humanos y de posibles aplicaciones prácticas de sus hallazgos. 

Existen varias diferencias entre investigar el genoma humano y el de las mosca de la fruta, pero sólo una puede dar lugar a chistes y bromas jocosas. Como destaca el científico del IMG, los que trastean en el ADN de la mosca tienen una prerrogativa especial: pueden nombrar a los genes que descubren (normalmente a causa del hallazgo de una mutación) como quieran. ¿Con restricciones? Ninguna. 

De esa potestad debieron de aprovecharse Christiane Nüsslein-Volhard y Eric Wieschaus en 1984. Los científicos alemanes, autores de un famoso estudio publicado en 1980 que les hizo merecedores de un Nobel en 1995, descubrieron entonces un grupo de genes que estaban involucrados en el desarrollo de la mosca Drosophila.

Embriones muertos

Se relacionaban con las síntesis de la hormona ecdisona y, en su versión mutada, impedían el desarrollo embrionario. Las futuras moscas nacían muertas y con el esqueleto deformado, parecido al de las representaciones de calaveras que en la noche del 31 de octubre pueblan las casas de países anglosajones (y aquí cada vez más). 

"Estudiaban cadáveres de embriones de moscas", bromea Pérez-Alonso. Una vez descritos los genes, llegó el turno de la creatividad. Cada uno de ellos fue bautizado con un nombre siniestro, acorde al aspecto que debían de tener sus huesos: Incorpóreo, Espantajo, Espeluznante, Sombra, Oscuridad, Mortaja y Fantasma. Por si fuera poco, decidieron nombrar a todo el conjunto, y qué mejor denominación que Halloween. 

Trabajos actuales

Más allá de la broma macabra, el hallazgo de Nüsslein-Volhard y Wieschaus ha seguido dando frutos todos estos años. Al teclear "genes Halloween" en el principal buscador de estudios científicos del mundo, Pubmed, aparecen más de 40 resultados, varios de este mismo años.  Entre los últimos hallazgos, la secuenciación completa de Espantajo, Incorpóreo y Sombra. 

Pérez-Alonso señala que no hay un paralelismo entre un grupo de genes humanos y estos fantasmagóricos genes de la mosca aunque, especula, no cree que se haya buscado. "Sería un proyecto muy costoso", concluye.