CARTA DEL DIRECTOR

Una jornada de reflexión sobre EL ESPAÑOL

Cuando elegimos la fecha de este 25 de junio para nuestra primera Junta General ordinaria no habían sido convocadas las nuevas elecciones generales y no sabíamos por lo tanto que coincidiría con la jornada de reflexión. Se trata de la cabriola más apropiada que podía depararnos el destino pues en definitiva EL ESPAÑOL ha nacido para que los españoles cuenten con un cauce independiente para reflexionar sobre España en libertad. No cabe imaginar por lo tanto mejor fecha que la de hoy para tratar de sintetizar ante vosotros las grandes ideas que mueven a nuestro periódico.

Ilustración: Javier Muñoz

Ilustración: Javier Muñoz

Pero antes de entrar en ello me referiré a la propia trayectoria empresarial y periodística de EL ESPAÑOL en el año transcurrido desde aquella multitudinaria Junta Extraordinaria del Palacio de Congresos que impulsó nuestro lanzamiento. Debo ante todo agradeceros de corazón las muestras de apoyo y afecto que durante este año nos habéis trasladado de palabra y obra a los responsables del periódico.

Sois más de 5.600. EL ESPAÑOL es el medio no cotizado con mayor número de accionistas de la historia. Por algo batimos el record mundial de crowdfunding del sector. Y eso se nota en el día a día. Los accionistas de EL ESPAÑOL estáis en todas partes y sabéis de todo. Cada vez que me paráis por la calle y os identificáis como tales me da un vuelco de alegría el corazón.

A vosotros nos debemos. En vosotros pensamos día y noche, siete días por semana, en jornadas interminables en la redacción, cuando nos empeñamos en ser dignos de vuestra confianza, en hacer un periódico del que podáis sentiros orgullosos y en cumplir los objetivos empresariales que preserven y potencien el valor de vuestra inversión.

LA TECNOLOGIA

Debo reconoceros que ha sido un año muy difícil. Sobre todo en su primera mitad, es decir en la segunda parte de 2015. Podría pensarse que todos los lanzamientos tienen siempre un alto nivel de incertidumbre. Pero yo que viví hace ya 27 años el nacimiento de un periódico impreso no recuerdo nada parecido a la angustia del pasado otoño, como consecuencia del retraso y de los fallos encadenados de nuestras prestaciones tecnológicas.

Salimos a mediados de octubre con una web en pruebas -es lo que se llama fase beta- y fuimos espaciando el lanzamiento de nuestros distintos productos y formatos durante varias semanas. Aun así hubo unas cuantas cosas que fallaron y eso afectó tanto al despliegue informativo como al desarrollo de nuestro modelo mixto de negocio. Fueron unos meses con tintes de pesadilla, compensada eso sí por la abnegación y entrega con que la inmensa mayoría de la plantilla se empeñó en remar contra el viento.

Tal vez tomamos decisiones equivocadas, tal vez fuimos demasiado ambiciosos al tratar de comparecer desde el primer día con un producto tan innovador, complejo y sofisticado en el mercado. En todo caso hemos aprendido la lección de que la tecnología es el talón de Aquiles de cualquier proyecto editorial digital porque en la era de la creación, distribución y cobro por contenidos electrónicos apenas hemos pasado de la Edad de Piedra a la Edad de los Metales.

Todo parece muy sencillo cuando basta un clic en nuestros terminales móviles para acceder a contenidos multimedia espectaculares pero, paradójicamente, los periodos de desarrollo y el nivel de fragilidad e incertidumbre tecnológica son mucho mayores que en aquellos tiempos tan cercanos en los que sólo podían fallar las conexiones o la rotativa.

Afortunadamente todo esto empieza a ser parte del pasado. A partir del mes de enero conseguimos estabilizar la mayor parte de nuestras funcionalidades tanto en la web como en La Edición o la Zona Ñ y aunque siguen faltándonos muchas cosas que aguardan turno en nuestro propio departamento de Diseño o en la lista de encargos a los proveedores, EL ESPAÑOL empieza a ser un producto competitivo, aunque incompleto, también desde el punto de vista tecnológico.

He dudado si contaros todo esto porque muchos de los problemas y limitaciones que hemos padecido y seguimos arrastrando han pasado inadvertidas a los lectores. Pero me ha parecido que debía sincerarme con vosotros -¿con quién si no?- para ayudaros a entender el contexto en el que hemos trabajado el centenar de personas que componemos la plantilla de EL ESPAÑOL y a valorar mejor lo obtenido en términos de audiencia e influencia en este primer tramo de nuestra vida.

LA AUDIENCIA

Como podréis ver detalladamente en los gráficos, en Noviembre, nuestro primer mes completo de vida, conseguimos 2,4 millones de usuarios únicos, de acuerdo con la herramienta de medición universalmente aceptada de Google Analytics. No estaba mal como comienzo pero quedaba lejos de nuestras pretensiones. Desde entonces el progreso ha sido constante y exponencial: casi 2,6 millones en diciembre, 3,4 cuando empezamos a salir del pozo tecnológico en enero, 3,6 en febrero, 4,1 en marzo, 5,2 en abril, 5,5 en mayo y hoy puedo anunciaros con júbilo que superaremos los 6 millones este mes de junio. De hecho ya hemos franqueado esa barrera en los últimos 30 días naturales. Estamos hablando por lo tanto de un crecimiento de más del 100% en los últimos seis meses.

Pero siendo muy importante este factor cuantitativo, más importante lo es el cualitativo. Porque EL ESPAÑOL crece imparablemente practicando el periodismo serio, riguroso, innovador e influyente que nos propusimos hacer. A base de historias propias de investigación y tribunales, a base de brillantes reportajes con una cuidada línea gráfica, a base de periodismo de datos y artículos de opinión, a base de entrevistas con las más diversas figuras del mundo intelectual o mediático. Esta es nuestra identidad y no nos vamos a apartar de ella.

Todo el mundo sabe que en el periodismo digital se pueden conseguir clics -es decir usuarios únicos- de muchas maneras, argucias robóticas incluidas. Nosotros creemos que cualquier pretensión de obtener influencia sin conseguir millones de lectores será estéril; pero que los millones de lectores tampoco servirán de mucho en términos comerciales -y me refiero tanto a la publicidad como a las suscripciones- si no van acompañados del periodismo de calidad que genera la influencia. De la misma manera que en el Reino Unido siempre ha existido la división entre los quality papers como el Telegraph, el Times o el Guardian y los tabloides como el Sun, el Daily Mail o el Mirror, en la prensa digital española los anunciantes y suscriptores ya están distinguiendo entre un tipo y otro de periódicos, aunque haya quienes toscamente pretendan meternos a todos en el mismo saco.

El objetivo de EL ESPAÑOL no es otro que el de competir por el liderazgo de la prensa nativa digital de calidad. En nuestro plan de negocio original nos planteábamos alcanzar ese objetivo en cinco años. A la vista de que en sólo 9 meses convulsos hemos conseguido casi la mitad de los lectores de quien ocupa esa posición tras más de 15 años de exitosa trayectoria, me parece realista reducir ese periodo de aproximación a sólo 3 ejercicios más. Estoy seguro, en todo caso, de que al final de esta década EL ESPAÑOL será uno de los cinco grandes medios de referencia en lengua española, compitiendo en la misma liga que los llamados legacy media, lastrados por la necesidad de mantener sus cada vez más ruinosas ediciones impresas.

La mejor prueba de que el mercado está percibiendo cómo el periodismo de calidad de EL ESPAÑOL se está abriendo paso contra viento y marea es el ajustado cumplimiento del presupuesto, acorde con nuestro plan de negocio. Aunque la consejera delegada lo expondrá con detalle, puedo adelantaros que nuestra cuenta de resultados se está ciñendo a las previsiones. Es decir que, a pesar de las complicaciones tecnológicas ya expuestas, estamos obteniendo los ingresos previstos -más de seis millones en el primer ejercicio- y manteniendo los gastos bajo control.

Por anecdótico que resulte, seguro que a los colegas de las publicaciones especializadas en medios de comunicación les interesará saber que el pasado mes de mayo EL ESPAÑOL ha obtenido por primera vez beneficios. Dos mil euros concretamente, gracias a unos ingresos superiores a 700.000. Es obvio que la causa es la estacionalidad de la inversión publicitaria y que aún nos quedan por delante unos cuantos meses de pérdidas muy significativas, antes de alcanzar el punto de equilibrio previsto para el tercer año. Pero este pequeño milagro de la primavera es un gran augurio de la viabilidad de nuestro proyecto y como tal lo hemos celebrado. 

LAS SUSCRIPCIONES

Me siento muy orgulloso al presidir un consejo de administración que reúne tantos y tan variados talentos. Todos sus miembros, cada uno a su manera y con habilidades muy dispares, nos han ayudado mucho en estos primeros meses tan complicados y yo he contraído con ellos una impagable deuda de gratitud personal. Pero debo decir que sin el talento, el prestigio y la capacidad ejecutiva de Eva Fernández y de nuestro vicepresidente Alejandro de Vicente, responsable de la actividad comercial y de las relaciones institucionales, sería imposible presentar estos resultados y sobre todo albergar nuestras grandes expectativas.

Aunque su peso relativo en la cuenta de resultados sea menor, permitidme que le de una gran importancia a la cantidad ingresada en concepto de suscripciones, casi un 15% del total. Todos los accionistas sois suscriptores o al menos tenéis el derecho a serlo con una reducción vitalicia del 50%, pero no todos los suscriptores son accionistas. EL ESPAÑOL tiene en estos momentos más de 12.000 suscriptores, una cifra espectacular antes de haber cumplido su primer año de vida. Pero no podemos dormirnos en estos laureles entre otras cosas porque seguimos arrastrando complicaciones tecnológicas que pueden afectar a las renovaciones cuando llegue el momento.

Por eso os pido a todos los presentes y a los que leeréis este texto que nos ayudéis a captar nuevos suscriptores divulgando entre vuestros familiares, amigos o simples conocidos las cinco grandes ventajas que tiene ser suscriptor de EL ESPAÑOL:

1) Navegar libremente por nuestra web sin el límite de 25 noticias o historias al mes que hace que a cientos de miles de nuestros usuarios les salte el muro de pago cuando lo alcanzan.

2) Recibir todos los días entre 9,30 y 10 de la noche La Edición como adelanto de los contenidos exclusivos y de las mejores historias que podrán leerse en la web la mañana siguiente.

3) Recibir cada mañana de lunes a viernes El Despertador y cada fin de semana El Periscopio -es decir nuestras valoradísimas newsletters- a través del correo electrónico.

4) Participar en los sorteos de la Zona Ñ, incluidos los de los palcos del Bernabéu, el Calderón y el Teatro Real y beneficiarse de sus descuentos.

y 5) Publicar regularmente en el Blog del Suscriptor, participando así en los grandes debates de la actualidad.

Estamos convencidos de que antes o después todos los grandes medios terminarán adoptando este modelo de negocio mixto e incorporando muros de pago como el nuestro que en realidad es también el del New York Times y el de docenas de diarios norteamericanos y europeos que han seguido esa misma estela. Incluidos, bienvenidos al club, varios de los diarios regionales del grupo español Vocento. El auge de los bloqueadores de publicidad va a acelerar sin duda el proceso.

Cuanto mayor sea el número de nuestros suscriptores mayor será nuestra independencia y menor el condicionamiento por la repercusión de los ciclos económicos en la inversión publicitaria. Llevad pues como timbre de orgullo vuestra condición de leones de EL ESPAÑOL y cumplid con el primer encargo del Génesis: creced y multiplicaos.

EL LEON DE EL ESPAÑOL S.A.

De hecho la principal razón por la que hemos decidido proponeros el cambio de nuestra denominación social es fortalecer nuestra identidad, tomando como referencia a quienes constituís la columna vertebral de EL ESPAÑOL. Cuando en el otoño de 2014 formamos una SL llamada No Hace Falta Papel, que luego que se convirtió en Sociedad Anónima vía ampliación de capital, ni siquiera estábamos completamente seguros de cuál sería el nombre de nuestro periódico. Y en todo caso no lo hubiéramos podido desvelar pues yo estaba sometido a restricciones fruto de los vínculos con la empresa editora de mi anterior criatura. Ahora sí, ahora ya podemos llamarnos como nuestro periódico o más exactamente EL LEON DE EL ESPAÑOL PUBLICACIONES S.A, de manera que nuestro proyecto intelectual impregne de forma inequívoca nuestra razón social.

No faltará quien especule que tras la renuncia a ese nombre primigenio de No Hace Falta Papel hay algún proyecto para publicar una edición impresa de EL ESPAÑOL. Os doy mi palabra de honor de que al día de hoy no es así y de que sigo pensando que el ocaso de los llamados diarios de papel es irreversible. Pero también creo que no es inteligente mantener una especie de autolimitación existencial que nos impida imprimir un anuario con las mejores historias del año -como hace algún competidor directo- o implicarnos en la publicación de revistas de alta gama o libros de actualidad, para los que en mi opinión sí que hace falta papel. Y no son planes sino hipótesis.

EL FUTURO

Al margen de que ese mimetismo al que me refería antes en cuanto al modelo de negocio tarde más o menos en producirse, la experiencia de estos meses me basta y me sobra para darme cuenta de que los medios nativos tenemos una serie de problemas e intereses comunes que deberíamos afrontar coordinadamente. Me refiero tanto a la propia estrategia frente a los bloqueadores de publicidad, como a las imperfecciones de los sistemas de medición de audiencia, como a las relaciones con gigantes como Google y Facebook que pueden llegar a alterar la naturaleza misma de nuestra actividad, como a la lucha frente a la injusticia que supone que los diarios digitales tengamos que soportar un IVA del 21% frente al 4% de los impresos. ¿Acaso no cumplimos la misma función social?

EL ESPAÑOL es un recién llegado y nada puede encabezar pero quiero aprovechar este acto público para decirles a nuestros mucho más experimentados colegas que secundaremos con entusiasmo cualquier movimiento asociativo con ese propósito. Es a quienes lideran el mercado a quienes les corresponde tomar la iniciativa y ojala demuestren más audacia y grandeza que aquel prototipo del editor español del chiste que, viéndose ante el genio de la lámpara y ante su advertencia de que le daría lo que quisiera pero su competidor obtendría el doble, no vaciló en su demanda: "Sácame un ojo".

No quiero terminar esta primera parte de mi intervención sin referirme sucintamente a los planes más inmediatos de desarrollo de EL ESPAÑOL. Hoy mismo ha nacido nuestro primer portal vertical, irónicamente desplegado de forma horizontal al final de nuestra portada. Se trata de EL ESTILO de EL ESPAÑOL y reflejará las tendencias en la moda y el estilo de vida que, de forma transversal interesan tanto a las mujeres como a los hombres. En las próximas semanas contaremos con al menos otro suplemento especializado dedicado al mundo del motor. Y entre tanto seguiremos desarrollando acuerdos como los que ya mantenemos con el Diario de Avisos, líder de la prensa digital canaria, el portal de medicina NetDoctor o el de televisión Bluper.