Opinión

El rapto de España

Zeus

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El rapto de España hace referencia a un antiguo mito: El rapto de Europa. Europa fue raptada por Zeus, como ahora España, no por este Dios griego violento, ladino y mimético, sino por una pacífica Unión Europea diseñada para ello. 

La mímesis estriba en una aproximación a España a base de subvenciones y ficciones financieras, mientras su deuda pública se agiganta. Pero se la consuela con un crecimiento del PIB logrado a base de esquilmar las clases medias y acabar con sus derechos de propiedad (el caso de los pisos ocupados en ausencia de sus dueños). La estabilidad que la industria proporciona sólo se consolida en Alemania. 

Mientras, nuestro territorio se divide en 17 autonomías asimétricas que el separatista, el nuevo criollo, explota a pedir de boca. Y con una Seguridad Social racista, una hucha de pensiones saqueada y la prohibición de hablar español en la propia España. Los sátrapas del separatismo se ríen con la siniestra euforia que sólo proporciona el crimen sin castigo y el olor a pólvora.

ETA derrotó al Estado y el Estado lo niega. Con un gobierno de mayoría absoluta, se doblegó ante la doctrina Parot. Este fue el segundo rapto de España, despues del 11-M. La segunda gran metamorfosis mimética de Zeus. Mimético fue Felipe González, mimético Aznar, mimético el inmarchitable Zapatero con su impúdica réplica: Mariano Rajoy. La mímesis dice así: aproxímate de tal manera que nada suceda pero sólo cuando ya todo está sucediendo. Corifeos publicitarios nunca les faltaron. ¡Así desde 1982! Ahora sólo cabe esperar que de un momento a otro el cadáver de España aparezca flotando sobre las gélidas aguas del mar del Norte.

La única defensa española contra la voracidad germánica tiene nombre: Estados Unidos de América. Inglaterra lo sabe y ya ha despertado. España, por su historia, se parece más al Reino Unido que a ninguna otra nación del entorno europeo. Y su identidad, se mire por donde se la mire, es más americana que europea. Se puede decir, sin reparos, que todas las naciones latinoamericanas desde que se separaron de España comenzaron a ser más desgraciadas que nunca.

Sus pueblos perdieron los viejos derechos y fueron esclavizados por los criollos. Para que parezca lo contrario, la Leyenda Negra de origen sajón inventó un mito antiespañol. Hoy ningún historiador serio lo admite. En Puerto Rico existe un movimiento para volver a ser una provincia española. Y digo provincia porque jamás hubo colonias españolas en América. Esto ya se reconoce y Estados Unidos se ha dado cuenta: la guerra de Cuba contra España fue un completo error.

Un tercer rapto: la filosofía. ¿Acaso no se ignora que la filosofía española de la segunda mitad del siglo XX sólo es comparable con la alemana de la segunda mitad del siglo XIX? En España ha florecido un siglo de oro de la filosofía y casi nadie se ha enterado. Si los padres de la patria levantaran la vista más allá del ombligo del poder, se lo pensarían dos veces antes de pronunciar palabras como autonomia, nación, identidad, igualdad, derechos humanos, ética, moral, cuerpo, materia, religión, Dios, democracia, liberalismo, positivismo, relativismo, libertad, totalitarismo, amor, sexo, globalismo, imperio, soberanía, etc. Sus concepciones son ingenuas, de tanta ingenuidad jurídica y sociológica que espantan. No saben filosofía.

¿Cuando un español será reconocido sin necesidad de salir de España?  Ortega y Gasset antes lo fue en Argentina, Ramón y Cajal en París, Severo Ochoa en Estados Unidos, Dalí en Nueva York, Picasso también en Francia, etc. La mejor filosofía mundial del final del siglo XX, repito, se ha escrito en España. Son cuatro sistemas filosóficos. No fueron traducidos al inglés, luego no existen. Digámoslo así. Y digo filosofía, no ideología. El Raciovitalismo (Ortega), el Materialismo Filosófico (Gustavo Bueno), la Filosofía del Límite (Eugenio Trías) y el Pensamiento Hábil (Manuel Angel Fernández Lorenzo). El primero no fue desarrollado a causa de la Guerra Civil y este último está publicándose en una editorial digital de Carolina del Norte. Estos asuntos son de gran envergadura. Yo sólo puedo prometer abundar sobre ellos en EL ESPAÑOL. No hay mejor lugar.

EL RAPTO DE ESPAÑA

Los ríos que van a la mar,

no son ríos porque al mar vayan,

lo son por no tener sal

en el fondo dulce del agua.

Los ríos que riegan mi tierra

rígidos son como laca,

tienen caracolas secas

en sus rumores de nácar.

Sus peces son de una ninfa

entre rubia y  luterana,

de selva negra la linfa,

de sangre antimeridiana.

Servil la quieren a un Sur

abierto a sus ventanas,

castillos ya sin Castilla,

sin Quijote ya Sancho Panza,

pobres, sin peto ni silla

sin ristre para una lanza.

Andaluces sin Sevilla,

jardines sin una Alhambra.

Sin pescadores Galicia,

Asturias siempre cerrada,

Vascongadas con tres islas,

como Altamira Cantabria.

Los ríos y  sus afluentes,

cual charcas de hielo blancas,

por eso robaron sus fuentes

una noche en Salamanca.