Opinión

El miedo ficticio que le tenemos a Vox

Santiago Abascal en un acto del partido que lidera.

Santiago Abascal en un acto del partido que lidera.

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Hacer España grande otra vez, parece que fueran las palabras de una película de terror con tomas censuradas por su absoluto horror, o al menos eso pensamos. ¿Qué es VOX? No es ni más ni menos que un partido político, como los demás, uno que defiende unos valores y una ideología, como defiende la suya el Partido Popular, el PSOE, o Podemos.

No come, no muerde, no son monstruos, son un partido con un mensaje contundente y muy claro y puede que ello sea el causante de tanto miedo alrededor de una nada, una nada de todo lo que oímos. Puede que la realidad sea distinta, puede que escuchar sea el mazo que golpea para sentenciar que juzgamos por lo que oímos, no porque queramos prestar atención.

Me acerqué a la calle madrileña Diego de León. Allí vi al famoso Santiago Abascal. Tenía dos voces dentro de mi cabeza: la que acumulaba todas la voces que me decían que saliera corriendo y la que decía como portavoz de todas la voces que me habían dicho que hay escuchar y conocer. Aquel cúmulo de voces se sumaba en esa portavoz que decía que no era monstruo, que era simpático y agradable, que era el líder de un partido que luchaba por hacer algo, por pelear injusticias. Esa voz interior fue la que ganó, para mi sorpresa como persona con millones de prejuicios, claro que ganó. 

Así fue como me senté a charlar, pensando en todos los nubarrones que ponemos alrededor de algo que se supone que intenta ayudar. ¿No es eso la política? Parece que despellejar vivo al de al lado es la única manera de sobrevivir en un mundo de votos, donde al partido que despega enseguida lo clasifican como voto tirado a la basura, como pasó con UPyD. Lo que tenemos que hacer como ciudadanos es escuchar y votar lo que realmente queramos. 

Hablé con Abascal de todo. Se mostró como una persona simpática y alegre, sin ninguna picadura de araña que le transforme en algo raro. A decir verdad, me pareció humilde, una de esas personas que podría pasar por barrios madrileños como Carabanchel y Vallecas y tendría mucho que aportar. Recordemos que estos barrios, los que en la actualidad siguen abandonándonos, suman más votos que todos el centro madrileño.

Somos muchos, y somos muchos lo que desconocen esta cara cercana de Abascal. Puede que él no se haya acercado lo suficiente, y puede que no nos hayamos interesado y preferimos mirar a otro lado. Pero también puede que se hayan equivocado de sendero para mostrar su verdadera cara, una cara que demuestra vocación, por supuesto, defendiendo los principios de su partido.

Nos puede gustar más o menos, nunca estaremos de acuerdo con la totalidad del programa de un partido, pero puede que haya algo en lo que estemos de acuerdo. Hay que luchar contra este sistema penitenciario que deja libres a asesinos, terroristas y violadores con una pena irrisoria. La trayectoria de estos años lo demuestra, no es menester comentar la vergonzosa pena de cárcel que han cumplido la mayoría de los etarras y el desastre de la doctrina Parot.

Creo que en ese tema la mayoría de los ciudadanos estamos de acuerdo, pero no lo vemos, tenemos miedo, nos arriesgamos a sustituir a Esperanza Aguirre por Manuela Carmena cuando en realidad tienen pocas diferencias. Parecía que Carmena iba a hacer arder Madrid con nosotros en medio,  pero nada ha pasado, es más, seguimos más o menos igual, con cosas que no nos gustan de ella. Lo que me gustaría transmitir es que arriesgamos, como deberíamos hacer con partidos como VOX, porque es la única manera de verlos, de saber como son, de quitarles la careta que les hemos idealizado y ver como funcionan.

¿Pensáis que si no hubiera sido Manuela Carmena otro candidato de Podemos hubiera llegado al poder? No. Lo hemos visto en las generales donde hubo miedo a que ganasen. El miedo hacia VOX, ¿Cuál es? Hay que dar un paso al frente y arriesgar, aunque ya lo hicimos pero no tenemos esa cara honesta que vi. Nos falta acercamiento, nos falta apagar voces que clasifican con temática de terror, nos falta dejar de matarnos por facha o por rojo, nos falta unir lo que creemos y reconocer en lo que todos estaríamos de acuerdo.

Sus personas fueron encantadoras dentro de la sede. No salió un gremlin para multiplicarse, tampoco descalificativos hacia nadie, no miraron raro. Hablan nuestro idioma y saben lo que es trabajar. Esa fue mi experiencia, no sé si por hartazón de partidos, por indignación ante el panorama de ETA o sólo por querer desmontar esa manipulación hacia ellos, me interesé por conocerles e hice muy bien. Algún día las televisiones darán las mismas oportunidades a todos los partidos políticos… o eso espero.