Las cosas como son (pero, ¿cómo son las cosas?)

Los relojes blandos, por Salvador Dalí.

Los relojes blandos, por Salvador Dalí.

Por Sigfrido Samet

-Cuidado con las categorías:

Sigmund Freud escribió (Introducción al psicoanálisis, 1916-1918): “Las palabras formaban parte de la magia y conservan todavía en la actualidad parte de su antiguo poder”.

Magia es cambiar la realidad como efecto de pronunciar palabras. De esa realidad sólo recibimos algunas señales a través de nuestros limitados sentidos.

Para el obispo Berkeley, la realidad era ese conjunto de sensaciones. Pero sólo transformamos las sensaciones en cosas cuando logramos integrarlas en conceptos y en categorías. Un bebé puede ver una mancha blanca (o marrón, o negra) que se mueve y emite sonidos. Pero sólo puede interpretarla como perro una vez que adquirió este concepto, cuya comprensión requiere a su vez la adquisición de la categoría de ser vivo. La captación mental de cosas particulares, sólo nos es posible como instancias de categorías y conceptos. Categorías y conceptos son, filogenéticamente, previos a los casos individuales y su adquisición es un fenómeno lingüístico.

Los dioses griegos no bebían hidromiel, sino néctar: por sólo cambiarle el nombre, se vuelve una delicia y exquisitez. Y la mezcla de miel, agua, aceite de oliva, queso y cebada, fue el manjar de los dioses al llamarla ambrosía.

No hace mucho tiempo, una persona de más de 60 años era un viejo, un ser en decadencia física y mental. Al cambiar esa designación por la de mayor, nos referimos a la misma cosa, pero se nos vuelve una persona que ha vivido mucho y atesora una experiencia invaluable (y, en este sentido, está en lo mejor de su vida).

Cuando, alrededor de 1880, William Lever fabricó y comercializó el jabón Sunlight, tuvo un éxito rotundo. Probablemente existían otros jabones de similar calidad. Pero el de Lever ¡tenía un nombre tan bonito!

En Política, es natural que se formen alianzas entre partidos que compartan, al menos parcialmente, ideologías* y objetivos**. Y es comprensible que no puedan hacerlo los partidos opuestos, que nada comparten. Pero, en la práctica, englobamos a los partidos en categorías imaginarias. Muchos siguen creyendo que el eje de la política consiste en calificar a un partido (o a una idea) como de derecha o de izquierda.

-Las cosas en política:

Estos nombres –izquierda y derecha- provienen de la Primera Asamblea Nacional francesa (11 de Setiembre de 1789). En el lado derecho se sentaron los conservadores, partidarios de mantener la monarquía y los privilegios de la aristocracia. Como todo lo que se crea o construye se apoya en los logros anteriores de la Humanidad –es imposible partir de cero-, el conservarlos es imprescindible, evitando una excesiva rigidez que dificulte la innovación.

A la izquierda se sentaron quienes querían abolir la monarquía e instaurar la república. La gran contribución fue la del Dr. Joseph Ignace Guillotin, quien se adhirió a las ideas de la Revolución y por razones de humanidad propuso a la Convención el mecanismo para decapitar a los condenados a muerte. Sucesivos guillotinadores fueron a su vez guillotinados por sus sucesores. Hoy se cuenta con recursos más rápidos y eficaces que han posibilitado matar hasta por decenas de millones (en la URSS de Lenin y Stalin, en la China de Mao, en la Camboya de Pol-Pot, etc.).

¿Hitler era de izquierda o de derecha? Puso media Europa patas arriba; era cualquier cosa menos conservador. Ergo, era de izquierda. Este ejemplo sólo ilustra, a mi juicio, que izquierda y derecha no son categoría políticas; nada tienen que ver con la Política (pero sí con la ética y con el marketing político).

No conozco dos partidos más idénticos (en las medidas que adoptan) que PP y PSOE (hipertrofia del aparato estatal, ley electoral -que transforma la democracia en cupulocracia de partidos-, pactos con terroristas, liberación de etarras, Ley de Memoria Histórica...). Pero el PSOE no puede pactar con el PP para no apoyar "a la derecha". No hay partido más conservador que quien sigue influido por las antiguas y perimidas ideas de Marx. No basta que una idea parezca justa: sólo tiene valor si es viable y se acompaña de su financiación, vías de ejecución y grado de prioridad.

Tampoco sé de partidos tan opuestos como PSOE (al menos desde Felipe González defensor de la unidad territorial, no marxista, socialdemócrata) y Podemos, partidario de la desintegración de España, “comunista” (¿marxista?. Dudo que sus dirigentes hayan leído a Marx). Pero como a ambos se les asigna una misma seudocategoría, podrían intentar la “unión de las izquierdas” (¿?).¡Cuidado con las categorías! Ellas construyen nuestro mundo.

*Las 'ideologías' son anteojeras, el lecho de Procusto que deforma la realidad. Sería bueno que tuviéramos menos ideologías y más ideas.

** Como escribió Anthony Downs ('An economical Theory of Political Action', Journal of Political Economy,1957, 'Diez textos básicos de ciencia política'): “Cada partido político es un equipo de hombres que sólo desean sus cargos para gozar de la renta, el prestigio y el poder que supone la dirección del aparato gubernamental”.