Relevante y sustancial

Pablo Iglesias, en un acto reciente celebrado en Alicante.

Pablo Iglesias, en un acto reciente celebrado en Alicante. EFE

Por Félix Álvarez Felisuco

De la angustia, del dolor soportado, del sufrimiento compartido y de la impotencia de ver como el despotismo y la corrupción, galopante y desbocada, cubrió con su trote cochinero los cuatro puntos cardinales de mi España, que decía la copla. Del cabreo socializado de la buena gente de este país pisoteada por el capitalismo de amiguetes, por la justicia politizada, por una educación ineficaz reformada hasta el mareo, y por casi cuarenta años de repartirse los sobaos y las quesadas los mismos de siempre. Y de la impunidad y la inmunidad se alimenta la serpiente que se devora por la cola, una y otra vez, en convite circular, para transformarse en un pajarito que se posa en los rayos del sol mañanero y anuncia, con su pío pío inocentón, la llegada del día de la venganza.

Venganza, el miedo cambiando de acera, asaltando los cielos con hoces y martillos, retornando a las trincheras, devolviendo el poder al pueblo, emocionado de verte pateado entre el casco y el escudo. Tic, tac, tic, tac, tic, tac. El hombre de paz, que no asomó el morro cuando se cumplió veinticinco años de la masacre de Vic, niños incluidos. Los trabajos a precio de oro que no se realizaron. Mi referente para el sur de Europa, mi democracia hecha carne y verbo en modo imperativo. Mi comandante ¡Exprópiese, exprópiese!, ¿cómo dice?, usted también, ¡expropiado! Irán… y volverán las oscuras golondrinas subvencionadas a poner sus huevos en nidos ajenos, como los cucos. El papelito del 78 con el que liarse un canuto que sólo se fumó la izquierda abertzale que lo vio venir. La indecente prensa privada que atenta contra la libertad de expresión que no me gusta ni me conviene. Los jueces con criterio propio que tienen la osadía de anteponer su independencia a la genuflexión ante el ideario de la revolución. Y no sigo, que me hago daño…

Es sólo hemeroteca, pasajes al alimón sacados de YouTube. Palabras pronunciadas en boca de la élite podemita. La esencia de lo que hay en el tuétano de los huesos de la filosofía que se fraguó en una universidad madrileña a golpe de politólogos que nunca crearon un puesto de trabajo, que no conocen el sudor que genera pagar nóminas a final de mes ni el esfuerzo individual que hace grande a un colectivo. Frases hechas, eslóganes más viejos que la orilla del mar. Un pasado reciente que no quieren recordar. Pero esto lo que hay, es lo que fueron y lo que serán. Disfrazados para el carnaval electoral de socialdemócratas daneses, poniendo tierra entre su populismo, el universo chavista que tanto empeño pusieron para hacer brillar y la odisea griega que, como Leónidas, quisieron protagonizar. Vestidos para la ocasión.

No les interesa la política, ni el acuerdo, ni el cambio a mejor. Son más de recambio. Les interesa el poder: el del CNI, el del CIS, la cartera de Interior, la de Defensa, la de Justicia… Y el Pueblo, les interesa el Pueblo, ese ente confuso y difuminado donde caben todos aquellos que no soy yo. Yo soy, bueno, y usted, si tiene otro concepto distinto de cómo organizar la finca que habitamos, casta ¡Casta! Palabra que, por cierto, después de llegar al pacto con IU, un viejo partido que anduvo revoloteando entre las tarjetas Black y los consejos de administración de las Cajas saqueadas y quebradas, ya no pronuncian.

Y se ofenden cuando les recuerdas lo que decían hace apenas tres días, lo que apoyaban y fomentaban tan sólo unos meses atrás. Y te insultan y te hacen pasar por loco, por facha, por resentido, por enemigo del Pueblo, otra vez el Pueblo.

Yo sé que les molesta mucho que se les recuerde, pero me parece importante, sustancial y muy relevante el hecho de que la cúpula de un partido político, que puede ser la segunda fuerza el 27 de junio, se haya declarado tan abierta y fervorosamente admirador de las políticas de un país que está a punto de reventar. Esperemos que no.A mí me parece relevante y sustancial, espero que a ustedes también. Salud.

*** Félix Álvarez 'Felisuco' es cómico y candidato de Ciudadanos al Congreso por Cantabria.