Mirar y leer como cualquier comienzo

Fotografía facilitada por José Ramón Gándara, que ha decidido meterse en la piel del Quijote/EFE

Fotografía facilitada por José Ramón Gándara, que ha decidido meterse en la piel del Quijote/EFE

Por Juan Pedro Iglesias García, @iglesiasgarci

Hoy, al abrir mi buzón de correos, me he encontrado con una cantidad ingente de propaganda electoral. Sí, efectivamente, esa que nos mandan algunos partidos políticos cada cuatro años y que a veces, siendo hortera y llena de cursilerías, nos informa con sensible intención sobre lo que pretenden y casi nunca cumplen cuando llegan al Gobierno algunos de los futuros presidenciables.

Me molesta que me tomen por estúpido. Por lo que este envío, siendo idéntico al del 20-D, lo considero un papel mal aprovechado. Y digo mal aprovechado, por que en los últimos tres años jamás recibí una mísera carta de nadie (Gobierno y partidos políticos), para recordarme que siendo ciudadano español, este año se celebraría “como es debido” el IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Y cuando digo “como es debido”, lo digo porque han tenido el tiempo suficiente para preparar eventos de interés en recuerdo de nuestro escritor, al que no solo le debemos la universalidad del castellano a través de su obra El Quijote, sino también en gran medida ese don de los cielos, llamado “Libertad”.

Esto hubiese sido un símbolo cultural de un país que mira por su conocimiento y que está unido por una lengua común a todos sus ciudadanos.

No queriendo distraerme en este post, la semana pasada, un 14 de junio, pero de 1986, fallecía el gran escritor Jorge Luis Borges. Este “mejor lector, que escritor”, como asimismo se definía, nos dejó un infinito legado en su palabra. Una ingente escritura llena de reseñas cervantinas y por supuesto, un inmortal universo de Poesía.

El mes pasado, descubría una maravillosa imagen de él. Fue en la exposición fotográfica Miradas Literarias de Victoria Iglesias y Jordi Socías, en La Rotonda del Hotel Westin Palace. No estaba solo. Con Borges había otras 25 imágenes de magníficos escritores en lengua hispana, que no siendo de otra manera, servían como iniciativa de estos fotoperiodistas, para celebrar in memoriam de Cervantes, el 400 aniversario de su muerte.

Todos estos escritores, como C. Martín Gaite, A. Pérez-Reverte, J. Eslava Galán, F. Umbral, M. Vargas Llosa, J. Bergamín, S. Puértolas, C. Posadas, Sánchez Ferlosio, J. Hierro, J. Marsé, G. García Márquez, y un largo etcétera, constituyen una parte esencial de nuestra Literatura. A todos ellos les une esa lengua común y que como amantes de la palabra, son testigos fundamentales de lo que fuimos, somos y seremos.

Llegué al Westim Palace sin esfuerzos. Un agradable paseo desde la Plaza de La Ópera, atravesando la Puerta del Sol y la Carrera de San Jerónimo. Saboreando el reencuentro con muchos de mis escritores favoritos. Porque eso es lo que ha conseguido la sensacional fotoperiodista Victoria Iglesias, crear un espacio de encuentro entre escritores y lectores. Un lugar en donde las miradas y las palabras se cruzan o no, bajo la hermosa cúpula de cristal del Westim Palace. Todo un regalo a los ojos del visitante.

Victoria Iglesias, aparte de buena persona, es una fotoperiodista en peligro de extinción. Quedan pocas que sepan componer magistralmente y sacar luces de las sombras. Un equilibrio delicado y difícil de mantener. Su excelente y extenso trabajo, el mejor aval. Ojalá esta expo tenga una merecida proyección internacional.

En la Exposición Miradas Literarias existen preciados y mágicos rincones, en donde los escritores fotografiados, con pose o sin ella, desnudan sus filias y sus fobias. Conversar con ellos es tarea fácil, pues los visitantes lectores solo tienen que recordar en las miradas de sus obras literarias los límites del tiempo.

Me fijé en la espléndida mesa con cómodos sillones que hay a la entrada de La Rotonda, a la derecha. Fue durante largo rato mi cuartel general, allí anoté todas aquellas cosas que a modo confidencial, algunos escritores me habían ido recordando. Justo encima, un conjunto a color con fotografías excepcionales de G. Torrente Ballester, con recuerdos a Los Gozos y las Sombras, de J.L. Rodríguez Sampedro en una mirada casi de Sonrisa Etrusca y J. Eslava Galán de perfil sobre mis Verdugos y Torturas.

Al otro lado, un jovial y sonriente A. Pérez-Reverte creando historia para dar honor y recuerdo al Capitán Diego Alatriste, flanqueado por las enormes manos y el perfil de C. José Cela, que como inventor de palabras en una Colmena, recuerda hilarantes momentos en Mazurca para dos muertos.

El ingenioso trío de Paco Umbral, inconformista de las palabras y de su tiempo, Mortal y Rosa. Que reflejado, mira a un irónico Antonio Gala que asciende casi en trance, como El Manuscrito Carmesí, y a José Hierro que recostado en su cama, ojea ensimismado una Palabra e Imagen.

Hasta aquí puedo leer, he agotado ya los caracteres de mi post, no quiero desvelar más encuentros, que los hay. Háganlo uds., visiten la expo.

NOTA: En el W. Palace hay un menú del chef José Luque en homenaje a Cervantes, con recetas del Quijote.