Platón ataca

Stephane de Sakutin/Pool/Reuters

Stephane de Sakutin/Pool/Reuters

Por Ismael García Marlowe

Trágica noche, la del viernes 13. Mala fecha para hacer planes. Pero la noche parisina era aún joven y las posibilidades en forma de copas, bares y camas, incontables. Además, el sábado es lícito levantarse tarde. Los jóvenes hacían cola para escuchar al grupo de hard rock Eagles of Death; no esperaban que las alas de la muerte se extendieran tanto. Algunos charlaban sonrientes en la cola; otros no dejaban el maldito smartphone. Saltaban en la sala entre los metálicos acordes de la muerte y los flashes de luces de colores. Se gritaban cosas al oído. Que iban al baño, o que iban a por otra copa.

Y entonces una entidad abstracta y difusa irrumpió en la sala. Era Terrorismo, alias Terror. Su aspecto era, cuando menos, curioso. Era una esfera perfecta, de radio indefinido. No rodaba, sino que flotaba en el aire. Se conducía con solemnidad entre la oscuridad y los desprevenidos rockeros, y los códigos de luces hacían destellar su pulida superficie. Un detalle inquietante: Terrorismo llevaba una kalashnikov.

Detrás de Terrorismo entró otra entidad abstracta, difusa, vaporosa y evanescente: Intolerancia. Intolerancia es nervuda como Terrorismo orondo. Tenía forma de triángulo. ¿Isósceles, escaleno? No, triángulo y ya está. En uno de los picos llevaba otra kalashnikov. La llevaba con chulería y con desprecio, dos cualidades propias de Intolerancia. Su mami intentó corregirla cuando aún era pequeña, pero aún no existía el programa Supernanny.

La tercera entidad evanescente-difusa vaporoso-platónica fue Religión. Religión era de contornos menos definidos que Terror o Intolerancia. Era una suerte de gas. En medio de él flotaban varias granadas. Ay, ay, ay, Religión. Si es que nunca aprende.

Detrás entraron en pelotón los demás atacantes. También, entidades – ideas abstractas e intangibles, inabarcables, inalcanzables. Armados hasta los dientes, irrumpieron Irracionalidad, Miedo, Intolerancia y Fanatismo. A Miedo la policía lo tenía fichado desde hacía tiempo, pero últimamente le había perdido la pista. No se sabía bien en qué bando jugaba. Ignorancia estaba allí porque Ignorancia se apunta a un bombardeo.

Empieza la carnicería. Terrorismo se adelanta y, gritando Alla…, perdón, qué digo, gritando algo que de ningún modo es relevante porque de ningún modo significa nada de nada (de nada), abre fuego. Cesa la música con una cadencia desafinada. Cuesta procesar lo que está ocurriendo. Religión tira varias granadas. Ignorancia e Intolerancia se envalentonan viendo que la cosa funciona y abren fuego también. Uno a uno caen los jóvenes. Las águilas han volado ya, pero dentro de la sala las copas caen al suelo y se derraman. Empieza a oler a chamusquina y a hierro, hierro de sangre. Bang, bang. Religión toma un arma de asalto y se une a esta macabra y platónica fiesta. Pam, pam, pam. La gente huye a trompicones entre las trayectorias perfectamente rectilíneas de los proyectiles; unos resbalan en la sangre, otros consiguen huir. Dentro, en el vientre de la sala Bataclan, porque es lo que parece visto en las fotos, Religión, Terrorismo, Fanatismo e Ignorancia se van comiendo a los inocentes. ¡Qué mala es Ignorancia! ¡Qué terrible es Religión! Terrorismo se pasea esféricamente sobre los inmóviles cuerpos jóvenes agujereados; el gas Religión observa satisfecho el resultado. Pero ¿y Miedo, dónde se ha metido?

Miedo se ha vuelto a casa. Son las 10 y ya está preparando los nuevos memes que harán furor en las redes sociales. En ellos acusa a Religión, Terror e Ignorancia de la terrible masacre. Al día siguiente se pone la Tricolor en la foto de perfil. Sus contornos temblorosos sudan profusamente cuando atisba la palabra… la palabra… la palabra Is-Is-Is-Is-Isl-l-l-l-lam. No, no, ¡no! Miedo estaba allí, lo vio todo: los culpables fueron Ignorancia y Terrorismo, ¡fue Religión! ¡Se le ocurrió a ella, fue todo culpa suya! El Is-Is-Islam no tuvo nada que ver, todo es culpa de Ignorancia y Fanatismo. Click.