Alérgenos y pico

Por Jose Luis Iglesias Lorenzo

Amigos, hace unos días una pequeña representación de los celíacos españoles se manifestaba para pedir ayudas económicas a la hora de llevar una dieta comparativamente inasumible para muchas familias.

Desde hace muchos años las personas con intolerancias alimentarias son ignoradas por la sociedad y solo el padecimiento en primera persona mediante el diagnóstico de algún familiar hace que uno sea consciente del, en algunos casos, auténtico infierno al que se enfrenta una familia que tiene entre sus miembros una persona con intolerancia al gluten, lactosa, frutos secos y así un largo etcetera. Ni qué decir tiene que las personas con dos o más intolerancias simultáneas sufren problemas serios para alimentarse. El parlamento europeo ha resumido el problema en una lista de catorce productos o grupos de productos alimenticios que son especialmente vigilados. El anexo II de la norma 1169/2011 de Europa los enumera.

Su aplicación es fehaciente en Europa y verbal en España, ya que la fulmina en la hostelería al dejar en manos de "tu palabra contra la mía" cualquier incidente. Algunos llegaron a indignarse por lo que suponía una formación muy compleja... no vaya a ser que un establecimiento abierto al público para servir comidas deba tener profesionales cualificados para servirlas. Eso sería digno de un país serio. No del nuestro.

Descartada la posibilidad de salir con seguridad a comer a la calle, siempre nos quedará hacer la compra con paciencia y una sonrisa, una carcajada quizás al ver el precio de algún producto o unos ojos llorosos ocultados a duras penas de nuestros hijos al ver su cara, cuando les niegas las galletas, el pan o cualquier producto que se convierte en un lujo. En la España de las elecciones constantes, todos prometen mejorar y si busca encontrará iniciativas de los unos cuando gobiernan los otros y de los otros cuando gobiernan los unos. En definitiva la situación se resume en lo siguiente si es que alguien admite diagnósticos y sugerencias:

1.Hay una pequeña comunidad de establecimientos que atienden a los alérgicos. INCENTIVAR un mínimo de establecimientos en relación a la población pues son auténticas farmacias para una parte de la población.

2.Impresiona la deficiente formación en sanidad y hostelería de la sociedad en general. CONCIENCIAR Y FORMAR a la sociedad podría suponer que al menos sepan ponerse en el lugar de los demás y entender sus problemas.

3.El estado tiene que mojarse. En el país de subvenciones absurdas se debe  AYUDAR ECONÓMICAMENTE a las personas que se ven en esta situación.

Y existiendo muchas cosas más que podriamos decir al respecto, les dejo con lo fundamental. Conocer los problemas de los demás a veces sirve para entenderles. Si tiene curiosidad busque un poco sobre esa intolerancia alimentaria que tiene ese compañero, amigo, ese niño del colegio de su hijo y se sorprenderá. Seguro que no se arrepiente del viaje a lo desconocido, aprende y conseguimos que una persona más nos comprenda. Gracias. De un familiar, de un intolerante alimentario.