Accidente aéreo

Los chalecos y unos relojes con GPS, claves en la búsqueda de los militares

El izado de la cabina del helicóptero siniestrado podría suponer el desenlace del caso, aunque las autoridades no cierran otras vías de investigación.

Uno de los aviones que participan en las labores de rescate.

Uno de los aviones que participan en las labores de rescate.

Con todas las hipótesis todavía abiertas y pendientes del izado de la cabina del helicóptero, hay dos elementos que aportan pistas fundamentales en la investigación en torno a los militares desaparecidos: sus chalecos salvavidas y los relojes con los que van equipados, ambos con señales GPS de localización.

Según ha podido saber EL ESPAÑOL, los tres militares debían ir equipados con el chaleco salvavidas reglamentario al sobrevolar una zona marítima. La ruta seguida por los efectivos -el capitán José Morales Rodríguez, el teniente Saúl López Quesada y el sargento Jhonander Ojeda Alemán- partía desde Senegal rumbo a la base aérea de Gando, en Gran Canaria, previa escala en Mauritania para repostar.

De acuerdo a fuentes próximas a la investigación, estos chalecos van equipados con un equipo GPS que permite su localización. El sistema, no obstante, no funciona bajo una determinada profundidad en el mar. Las autoridades perdieron la señal poco después de que registrase el accidente.

Esta misma explicación se puede trasladar a los relojes que llevaban los efectivos, de la firma Breitling, siempre siguiendo la explicación de estas fuentes. El mecanismo de estos aparatos también incluye tecnología GPS y, en caso de accidente, los militares pueden tirar de una pequeña antena incorporada y emitir una señal de rescate. Al igual que los chalecos, este sistema no es operativo bajo profundidades considerables.

Las vías de la investigación

Esta información, no obstante, no cierra ninguna de las vías de investigación. Posiblemente, estos datos refuerzan la hipótesis del hundimiento de los tres militares, aunque Pedro Morenés reconoció este domingo en rueda de prensa que se están llevando a cabo “labores de inteligencia”.

La región es una vía habitual del narcotráfico y no se descarta la posibilidad de que los efectivos hayan caído en manos de estos delincuentes. Igualmente, en la zona navegan embarcaciones con tripulación próxima a organizaciones radicales yihadistas. Ante una hipotética retención -Morenés no descartó esta opción-, los secuestradores podrían haberse desecho de los chalecos y de los relojes. Por eso se siguen rastreando las naves que circulan por la zona y los principales puertos en costas cercanas.

El rescate de la cabina

La marejada y la turbulencia registrada en la zona dificultan el izado de la cabina del helicóptero. “El estado de la mar es de marejada de entre 2 y 4 metros, lo que no ha permitido aún acceder a la cabina”, indicaron fuentes de Defensa, que no pueden confirmar que los tres militares se encuentren en su interior. “Siguen los preparativos para cuando el estado de la mar lo permita comenzar con el izado -explicaron estas fuentes-. Para ello se envió anoche, a bordo de una patrullera marroquí, dos redes de grandes dimensiones por si fueran necesarias para extraer el aparato del fondo del mar”.

En la zona se encuentra desplegado un operativo compuesto por dos cazaminas -barcos equipados con sonares y radares-, un Buque de Acción Marítima (BAM) y el navío Olympic Zeus, además de dos patrulleras marroquíes. Un avión CN235 español y un Defender del país vecino rastrean el área desde el aire.

Pedro Morenés permanece en la base aérea de Gando e informa personalmente de cualquier avance de la investigación a los familiares de los tres militares desaparecidos.